OLIVERAS DE ORNAMENTACIÓN URBANA

Olivar del Bajo Aragón, con el primer plano de un ejemplar con más de 100 años de existencia. F.Google.

OLIVOS EN LA NUEVA ORNAMENTACIÓN URBANA DE LAS CIUDADES

Ramón Mur

Plazas, rotondas, calles muy principales, jardines de palacios institucionales e incluso interiores de entidades bancarias están, desde hace ya bastantes años, pobladas de olivos, llamados también en mi tierra  del Bajo Aragón en femenino: oliveras. Los olivos son, sobre todo desde un tiempo no muy lejano hasta el día de hoy, una parte muy importante de la ornamentación urbana de nuestras ciudades.

            Mi padre, cuando fue director del Instituto de Enseñanza Media de Soria, antes de la guerra civil, dejó plantado en el patio de recreo un olivo de variación empeltre y ahí sigue para la posteridad. El olivo es un árbol de hoja perenne que parece estar destinado a dar cobijo. Él mismo se ofrece a prestar ayuda y protección. A esta predisposición natural de  la olivera, desde hace cientos, miles de años, creo yo que se debe ese fervor actual a adornar espacios urbanos con olivos.

            Con un camión-grúa-excavadora y muchas cadenas se traslada hoy sin ninguna dificultad un olivo entero, metido de raíz en su cepellón, a cualquier destino. Así es como un veterano agricultor de la Tierra Baja trasladó el olivo que donó a las Cortes de Aragón y que está en el jardín de entrada al palacio de la Aljafería. El olivarero de referencia, Calos Estevan Martínez, tenía este olivo, ya parlamentario, en un campo de su propiedad a la falda del cabezo sobre el que emerge la ermita de Santa Bárbara de Valdealgorfa. El ejemplar de empeltre tierrabajino,  con más de cien años de existencia, era el único superviviente en un bancal dedicado al cultivo del cereal. Hace unos años, el propietario decidió plantar de almendros esta partida, conocida como de ‘La Zapatera’,  y allí, único, desde entonces entre almendros, quedó el  olivo hasta que fue trasladado en camión-grúa al jardín de las Cortes de Aragón. Allí recibe a sus señorías, los diputados de Aragón, con sus raíces incrustadas en el cepellón de tierra bajoaragonesa porque esta es la tierra que le dio vida y una porción de ella es la que hoy alimenta en Zaragoza a la lustrosa olivera bajoaragonesa.

            Otra olivera longeva del Bajo Aragón es la que utilicé hace unos días para felicitar el nuevo año 2022 a mis lectores de este blog ‘Entre Páginas’.  Este olivo, empeltre también con toda probabilidad, estaba en la partida de ‘La Solaneta’, debajo de las Ventas de Valdealgorfa y ha acabado dando prestancia y solemnidad a la plazoleta de la masada ‘Valdejerique’, en término de Alcañiz, muy cerca de las pinturas rupestres de la Val del ‘Charco del Agua Amarga´, pero a no más de una docena de kilómetros de Valdealgorfa. El olivo está allí como formando parte de un conjunto escultural de olivera, puente pétreo de almazara y rueda granítica de moler aceituna en antiguo molino aceitero de nunca más volver.

Olivera de ‘La Solaneta’, hoy en Valdejerique, mi postal de felicitación del año 2022 en mi blog ‘Entre Páginas’. Foto Carlos Estevan.
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