LUNES DE PASCUA

Ermita de Santa Mónica o de Nuestra Señora de Monserrate, en Fórnoles, uno de los puntos de romería en el Lunes de Pascua de Resurrección, en el Bajo Aragón. Foto de Google.

Ramón Mur

El Lunes de Pascua de Resurrección era día de romería en todos los pueblos del Bajo Aragon. Ya casi no lo es. El pasado 18 de abril, lunes de pascua en la ermita de San José de Belmonte, hubo pocos romeros en la misa y en torno a las 40 personas en el pinar del entorno, que se quedaron como de santo pícnic a terminar la jornada, según la tradición y aprovechando la luminosidad de un día soleado de primavera.

La ermita de San José, construida en la fábrica que se conoce hoy hacia 1660, era punto de encuentro de romería para los pueblos de Torrevelilla y Belmonte hasta no hace muchos años. Hoy ya no es así. Algunos vecinos de ‘la Torre’ , no obstante, adelantaron este año la romería del lunes 18 a la tarde del domingo 17. La tradición, por tanto, se mantiene aunque sea en porcentajes muy bajos.

El lunes de Pascua fue en San José una fiesta romera poco concurrida. El cura polaco que sirve parroquias como la de Belmonte, Torrevelilla y la Codonyera, recordó en la misa a Teresa Tomás fallecida hace ya tres años y que fue el alma de la junta vecinal que se ocupa de los intereses de la ermita. Es curioso, porque Teresa, que casó y formó familia en Belmonte, había nacido en Torrevellila, jamás renunció a su condición de ‘torradana’, y quizá en esta circunstancia de sentirse a la vez de Bellmunt y de la villa limítrofe se encuentre la explicación a su constante labor en la junta de la ermita durante los últimos años de su vida.

El caso es que en este abril de 2022, más invernal que primaveral, hubo romerías de lunes de Pascua en muchos pueblos del Bajo Aragón, aunque algo desangeladas por la gradual pérdida de algunas costumbres y tradiciones, pero también a causa de una cruda climatología que ha dado razón de ser al viejo refrán de «abril, aguas mil».

La ermita de Fórnoles se encuentra en condiciones ruinosas. En el invierno pasado, hace como unos dos meses, se ha producido el hundimiento de uno de los muros y de parte de la techumbre del templo del conjunto ermitaño. En Belmonte, se hace urgente la reparación de la media luna de la capilla, tan urgente como que la misa del lunes de Pascua 2022 se celebró en el atrio del eremitorio. Se han entablado ya conversaciones con el arzobispado pero la obra es de urgente necesidad. Si las gestiones no se agilizan y no llegan los dineros que se precisan, habrá que recurrir a la aportación popular y crear un sistema de recaudación que ahora en nuestro idioma castellano repleto de anglicismos se llama crowdfunding.

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