LAS OLIVAS YA ESTÁN EN EL MOLINO, SOLO QUEDAN LAS DEL SUELO

Un agricultor arroja las olivas barridas del suelo sobre la limpiadora.

EL “COSECHÓN” DE OLIVAS DE ESTE INVIERNO SE PRODUCE CADA 15 ó 20 AÑOS

**** La recolección de la oliva en el Bajo Aragón se puede dar por cerrada, solo quedan por recoger las olivas del suelo.

**** La cosecha empieza hoy antes que hace 50 años porque a mitad de noviembre la oliva está preparada para dar aceite de calidad.

**** Molinos del Bajo Aragón como los de La Codonyera,  Valdealgorfa o Calanda han recibido 100.000 kilos de olivas al día, muchos más de los que pueden moler.

**** Antes arrancaba la cosecha en torno al 8 de diciembre, ahora a finales de octubre ya se comienza a recoger olivas, sobre todo las de variedad arbequina.

Ramón Mur

La recolección de la oliva en el Bajo Aragón toca a su fin en este final del mes de enero. Sólo quedan por recoger las olivas del suelo y ya no todas. El invierno de 2021 al 2022 ha regalado a la Tierra Baja con un “cosechón” de los que se producen “cada 15 ó 20 años”, según el joven olivarero Carlos Estevan Villar. Es un agricultor de 42 años, nacido en Alcañiz pero con ascendencia familiar en pueblos del Mezquín como Belmonte y, sobre todo, Valdealgorfa en cuyo término municipal no le falta tierra por cultivar.

         La nevada de enero de 2020, bautizada como “borrasca Gloria” y la del año pasado 2021, conocida como “Filomena”, están detrás de todas las olivas que este año se van recogiendo en un alto número de toneladas. Estevan recuerda otra parecida hacia el comienzo de siglo. Es decir, hace unos 20 años. Los olivos guardan la humedad que reciben del agua de lluvia o de nevada y la transforman en vida de fruto abundante dos años después. Por eso, los más veteranos labriegos suelen decir cuando llueve mucho: “olivas nos traerán estas aguas pero no este año sino al que viene o al otro”.

         La cosecha de este año ha sido tan abultada que ha obligado a parar a los molinos, cuando estaban en pleno funcionamiento, en algunas poblaciones como La Codonyera, Valdealgorfa y Calanda. ¿Por qué? Porque no daban abasto. Una moderna almazara de las que existen en el Bajo Aragón tiene capacidad como para moler 60.000 kilos de olivas al día y este año ha habido días que entraban más de 100.000.  Esto obligó a tomar la determinación de pedir a los agricultores que pararan unos días la campaña “hasta nuevo aviso”. Porque hoy el fruto recogido no se almacena. Oliva que llega, oliva que se muele. Amontonarlas como se hacía antes es la ruina del mejor aceite.  Todavía es pronto para aventurar ni siquiera de forma aproximada el total de toneladas de kilos que se han recogido en el Bajo Aragón, quedan por recoger las caídas a tierra que suponen el 15%. Las cifras bailan y hasta que no se fijen, mejor no adelantar aproximaciones.

Las olivas de este año, además de abundantes como nunca, están también más sanas y menos agusanadas que en otras ocasiones. Quizá es que en  el verano pasado, durante los meses de intenso calor, la mosca atacó menos que en otras ocasiones. “Este verano hizo mucho calor y quizá por eso hubo menos mosca que otros años”, dice Estevan.

Recolección adelantada

Las campañas de recolección de la olivas, llamadas aceitunas en Andalucía, son invernales. Antes comenzaban hacia el 8 de diciembre y podían prolongarse hasta los primeros días de marzo del año siguiente. Ahora ya no es así, desde hace bastantes años. Para la mitad del mes de noviembre el fruto ya está en condiciones de dar el mejor aceite. Y se ha descubierto que dejar las olivas en el olivo demasiado tiempo es contraproducente en todos los aspectos. Por eso la campaña de la recolección de este fruto es cada vez más corta y comienza antes.

         No obstante, los meses importantes en esta recolección son, sin duda, diciembre y enero. Las olivas se recogen en el cambio de un año a otro, en días heladores más que fríos, aunque frecuentemente soleados. Para salir al campo hay que protegerse de ropa de mucho abrigo, guantes y pasamontañas, además de bufanda. Si las almendras llegan con los últimos calores del verano y primeras temperaturas otoñales, las olivan vienen con los mayores fríos del año.

         La cosecha olivarera dura hoy menos que antaño porque la mecanización es total y lo que antes se recogía, con brazos humanos y animales en dos semanas, ahora, con brazos y máquinas, se hace en un día. En algunos puntos del Bajo Aragón y con ciertas variaciones de oliva, como la arbequina, que es más temprana, la actual campaña de recolección se comenzó a mediados de octubre. En otras épocas existía el convencimiento generalizado de que la maduración del fruto tenía que ser máxima. Ahora, sin embargo, se ha llegado a descubrir que la aceituna bien granada, aunque esté todavía verde, produce un aceite virgen extra de calidad insuperable. Por este motivo, sobre todo, es por lo que las campañas de recolección comienzan casi dos meses antes que hace bastantes años.

Maquinaria para el suelo

Las olivas del árbol se recogen con unos vibradores que mueven el tronco y con este  movimiento saltan las olivas a unos enormes paraguas que las agrupan para volcarlas luego sobre los remolques de los tractores. Todo está tan mecanizado que también las olivas del suelo se cogen  con unas barredoras y limpiadoras mecánicas que hasta no hace mucho eran desconocidas.

         Primero se rueda el suelo junto al olivo con la barredora que es una pequeña máquina de cuatro ruedas provista de un rodillo que recoge las olivas. Hay que dar vueltas y más vueltas al árbol en medio de una gran polvareda hasta que el suelo del bancal queda solo del color de la tierra. El barrendero de olivas ha de ir provisto de gafas, gorra y orejeras para protegerse de las ramas y del polvo.

         Tras el baile del ‘rodet’ alrededor de la olivera, llega la limpiadora a la que la barredora le lleva las olivas a fin de que las limpie de polvo y paja. Y, en efecto, la limpiadora separa el fruto de la broza para que pueda ser cargado en el remolque o sobre un camión. Las olivas del suelo son muy importantes, no son simplemente las que quedan. Suponen un porcentaje  nada inestimable del fruto que produce un árbol — entre el 15% y el 20%— y tienen unas características muy especiales que se desprenden de haber sido caídas del árbol por un movimiento espontáneo. Aunque solo queden por recoger las olivas del suelo, la campaña de recolección no puede darse por concluida. Toca a su fin, pero no ha concluido.  Ni mucho menos. Hasta mediados de febrero tocará faenar con barredoras y limpiadoras.

         El cultivo y recogida de las olivas depende de multitud de factores que han de ser atendidos por  el olivarero. Quizá demasiada faena para que los agricultores cobren las olivas de aceite a 55 céntimos de € y a 1€ las tradicionales y apreciadas olivas negras de mesa del Bajo Aragón.

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