EL CHIRINGUITO DEL OPUS DEI

Paco García Caridad, tertuliano de ‘El Chiringuito’ que dirige Josep Pedrerol. Foto de Google.

Ramón Mur

Paco García Caridad (Madrid, 1957) , conocido periodista deportivo, fue sometido al ‘tertuliómetro’ del programa ‘El Chiringuito’, en la madrugada del 27 de enero.  Las escuetas respuestas de este tertuliano de Josep Pedrerol dejaron en evidencia su vinculación al Opus Dei, aunque no lo dijo. Pareció como si quisiera mantener en secreto su pertenencia o cercanía a la organización fundada por Escrivá de Balaguer. Y no me parece una postura acertada. Es bueno que todo el mundo sepa que, por ejemplo, Pedro Miguel Lamet y Fernando García de Cortazar, a pesar de sus grandes diferencias, los dos son jesuitas.

         No me parece correcto que todo hijo de San Ignacio circule por la calle exhibiendo su pertenencia a la Compañía de Jesús. Y lo mismo pienso de un numerario o supernumerario del Opus Dei. No es apropiado que exterioricen a todas horas su militancia en una organización religiosa, pero es bueno y muy conveniente que todo el mundo la conozca.

         Don Antonio Fontán (1923-2010), primer presidente del Senado en la transición de la dictadura franquista a la democracia, se despidió de este mundo con esta rotunda confesión: “Dejo esta vida sin tristeza ni pesares, y con la alegría de haber hecho algunas cosas…Ofrezco esta agonía por la Obra, a la que he dedicado mi vida: el Opus Dei, por mis hermanos y especialmente por el Padre… Por la Iglesia y el Papa… ¡Y por España! Agradezco a todos los que me habéis cuidado, tanto a los de mi casa como a todos  los parientes y amigos… A mi hermano Eugenio y a mis numerosos sobrinos… A todos, muchas gracias”. (Miguel Ángel Gozalo, ‘Antonio Fontán, un liberal en la Transición, Periodismo, latín y todo lo demás’ . Madrid, ALMUZARA, 2015).

‘Técnicas’ de vida consagrada

         Esta especie de oscurantismo particular atribuido al Opus Dei está entre las causas de que haya sido tenido por sus detractores como una secta, calificación que solo se ajustaría a la realidad en el supuesto de que la propia Iglesia Católica lo fuera en lugar de ser la institución creada por los seguidores de Cristo hace dos mil años. El Opus Dei cumplirá en 2028 el  primer siglo de su singular existencia: nunca aceptó ser orden o congregación religiosa y tampoco instituto secular.  La prelatura personal del Opus Dei, cuyo máximo mandatario es un prelado u obispo con todas las atribuciones y consecuencias propias del episcopado, tiene que ser forzosamente catalogada, en cualquier caso, entre las distintas ‘técnicas’ de vida consagrada que se han dado en el seno de la Iglesia a través de la historia.

         Un método muy antiguo, de fácil recordatorio, es la vida consagrada en común de los grandes monasterios. Los hubo, y los hay, de vida retirada completamente del mundo, tanto de hombres como de mujeres, dedicados a la vida contemplativa o de permanente oración. Pertenecen a esta vida monacal los cartujos, el cister, trapenses, etcétera. Pero hubo una línea monacal dedicada por entero al estudio y al trabajo intelectual. Entre los benedictinos hasta la oración se ejerce como expresión artístico-intelectual por lo que han sido  maestros del canto gregoriano o en el cultivo de la historiografía y la biblioteconomía.

         Tras la vida monacal, llegaron en la Edad Media las órdenes llamadas mendicantes. Mendigaban pan del mundo y entraban en él para predicar el Evangelio. Fueron y son los franciscanos de varias ramas, los dominicos y los carmelitas, entre otros. Las versiones femeninas de estas órdenes permanecieron enclaustradas en los conventos, dedicadas a la vida contemplativa como si sus residencias se parecieran a algunos de los antiguos monasterios. Con el paso del tiempo, los pobres cenobios franciscanos se convirtieron en grandes conventos de ricos patrimonios.

         San Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús en el siglo XVI para el Renacimiento de la Iglesia contra el Protestantismo. Los ignacianos no eran ni monjes ni frailes, su fundador quiso que fueran simples curas vestidos de sotana negra con fajín y no de hábito frailuno o monacal. E inculcó en sus seguidores el afán por el saber de todo y sin medida.  Su máxima era disponer de los útiles necesarios para abarcar y estar presente en todos los campos del saber: “universalidad de medios con universalidad de apostolados”.  Con ese principio iniciático la Compañía llegó a alcanzar tanto poder que ensombreció lo mismo a monarquías que repúblicas, por lo que sufrió la expulsión de varios países en distintos momentos de su historia.

Banqueros santos

Y llegó el Padre: Josemaría Escrivá de Balaguer. Sus hijos tendrían una vida de consagración distinta por completo a la de cualquiera de los sistemas anteriores. Si Santa Teresa encontraba a Dios entre los pucheros, los hijos de San Josemaría se santifican incluso siendo banqueros. O deportistas, políticos de todos los colores menos de ultraizquierda, madres y padres, sobre todo madres y padres de familias numerosas a las que la providencia divina bendice con decenas de hijos. En la Obra de Escrivá cabe de todo, aunque dentro de un orden, por supuesto. Pero cabe perfectamente, sin la menor duda, el programa nocturno y deportivo que dirige Josep Pedrerol de quien Paco García Caridad afirmó que es “muy buena persona, muy buen periodista y un muy buen director” del programa más divertido, teatral y hasta circense de la historia del periodismo deportivo español.

         Paco García Caridad se encuentra cómodo en ‘El Chringuito’ de Pedrerol. Edu Aguirre y Alex Silvestre le sometieron al ‘tertuilómetro’ con preguntas sobre lo divino y lo humano, el Papa Francisco y el partido Unidas Podemos. Sobre el Opus Dei no hubo cuestión alguna. “¿Cada cuánto te confiesas?”, llegó a preguntar Edu. Sonó a inquisición del nacional catolicismo de los años 50 del pasado siglo cuando había españoles de misa y comunión diaria que tenían director espiritual y se confesaban al menos una vez por semana.

         La Obra de Escrivá está bien plantada en  ‘El Chiringuito de los Jugones’, un programa tan puritano que a quien dice coño, puta o cojones le cortan la palabra con estrellitas y pitiditos. En otros tiempos, en el Opus Dei se fumaba mucho y sus incondicionales practicaban el llamado “apostolado del taco”. Blasfemias, no, eso no, pero tacos muchos, palabras malsonantes y soeces, los hijos de Escrivá las pronunciaban con más que relativa facilidad. Hoy, no. El Opus Dei se ha acomodado a los tiempos de las tecnologías y es tan divertido como ‘El Chiringito’ donde la cámara está atenta a que al tertuliano Pipi Estrada le quiten la silla y se caiga de culo. La escena da para varios minutos de risas y comentarios jocosos retransmitidos en vivo y en directo. Es la diversión santa del Opus Dei. Todo sea “por el Padre [Escrivá]… Por la Igesia y el Papa… ¡Y por España!”  

         Nadie es más español que un tertuliano de ‘El Chiringuito’. Federico Jiménez Losantos  augura un futuro inmediato de España dominado por el comunismo puro y duro de Unidas Podemos, al modo de la Venezuela de Maduro o de la Cuba del post Fidel. Pero si usted es seguidor de ‘El Chiringuito’ tendrá que concluir que nos acercamos a una España dirigida por el PP, Vox y el Opus Dei.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s