Matar de hambre y de falta de cultura

 

El Papa dice que el liberalismo mata de hambre y de falta de cultura.

(Artículo publicado en ‘EL Mensajero de San Antonio’ del mes de abril)

 

 

El Papa Francisco ha abierto una nueva etapa en la historia de la Iglesia Católica, esto parece bastante incuestionable. Algunos desearían que los cambios esperados con la llegada al pontificado del primer papa argentino y jesuita se vieran ya plasmados y llegaran con mayor celeridad. Hay quien piensa que la mayor reforma de Francisco hasta ahora la hizo Benedicto XVI al renunciar a su cargo, ejemplo que su sucesor parece dispuesto a seguir: “Cuando yo sienta que no pueda más, Benedicto me enseñó cómo hay que hacer”. Lo dijo el Papa en una entrevista que concedió al diario EL PAIS el pasado 20 de enero, a la misma hora en que el polémico Donald Trump se convertía en el 45 presidente de los Estados Unidos de América.

 

Bergoglio tiene estas cosas. Se encierra hora y cuarto con dos periodistas en una habitación de la residencia Santa Marta donde vive. Insólito todo en un pontífice: vivir fuera del Vaticano y conceder una entrevista en exclusiva. ¿Dice este Papa mucho y hace poco? Él mismo hace examen público de conciencia: “Intento que el Evangelio vaya adelante, pero me pego mis patinazos”. Al Papa le preocupa una Iglesia “anestesiada por la mundanidad”, cree que estamos ya sumidos en una “tercera Guerra Mundial en pedacitos” y asegura estar preocupado porque “un pequeño grupo tenga el 80% de la fortuna mundial”.

 

Mirando a Latinoamérica, Francisco hace un juicio, aplicable a todo el mundo: “está sufriendo un fuerte embate del liberalismo económico, de esta economía que mata. Mata de hambre, mata de falta de cultura”. Así pensamos millones de hombres y mujeres pero ninguno nos atrevemos a denunciarlo y, mucho menos todavía, a combatirlo. El neoliberalismo globalizado y el capitalismo recalcitrante dicen hacerlo todo por la libertad de los mismos individuos a los que aplastan sin piedad.

 

En el mundo de hoy existen dos maneras de matar de hambre: la que priva de alimentación mínima a millones de seres humanos y la que, como dice el Papa, “anestesia” de mundanidad, de materialismo y de incultura a una mayoría social entontecida por el “dios dinero”. Que un Papa se atreva a decir que la economía liberal mata de hambre y de falta de cultura no es lo de menos. Porque es decir lo que nadie dice.

 

 

Ramón Mur

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