“La mamá de los milagros”

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Fachada de la Diputación Provincial de Huesca donde fue presentado el libro de Carol Zaborras.

Ramón Mur

 

Carol Zaborras Gascón, a quien conocen como “La mamá de los milagros” en la Unidad de Neonatos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, es autora del libro ‘570’, titulado así en alusión a los gramos de peso que su hija Libe dio al nacer de forma prematura en la 24 semana de su gestación. La presentación de la primera obra escrita de Carol, el pasado 9 de febrero en Huesca, fue como una ceremonia de culto a la emoción que provocan los más nobles sentimientos del ser humano. El público, que abarrotó el salón de actos de la sede de la Diputación Provincial, participó muy activamente en la liturgia con risas, aplausos, ovaciones y lágrimas.

 

Libertad, Libe, Anés Zaborras vino a este mundo el 1 de enero de 2009. Su madre hizo cuanto pudo por retenerla dentro de sí a fin de que el nacimiento de la niña resultara menos prematuro de lo que fue. La vida de Libe comenzó con incubadora reservada en el hospital. Y entonces se vio lanzada a una carrera desenfrenada de lucha por la supervivencia. Carol cuenta en el libro los más de cien días de “bajar” de Huesca a Zaragoza para seguir los primeros pasos de su hija por la vida, que no eran pasos sino alientos que amenazaban con detenerse en cualquier momento. Intervenciones quirúrgicas seguidas, complicaciones continuas que se presentaban en el diminuto cuerpo de Libe. ¿Merecía la pena seguir en la pelea por la vida o mejor sería dejar “descansar” a la recién nacida hasta que se fuera “apagando”? Los médicos dudaban. Su madre, Carol, jamás. Y en el libro recuerda cómo le decía a su hija: “voy a luchar hasta que no me quede aliento. En mis planes no está la idea de perderte”.

 

Escribir un libro de cualquier género o temática no es fácil y exige notable esfuerzo. Para publicar una experiencia escrita como la de Carol hay que ser, además, muy valiente. Porque acarrea el reto, lleno de riesgos, de desnudarse mentalmente ante la sociedad que es mucho más duro que dejar del todo o en parte el propio cuerpo al descubierto. Pero Carol decidió contar “mi vivencia ante todas aquellas personas que quieran leerla, que lo necesiten…” La autora de ‘570’ ha querido exponer todo lo que conlleva tener una hija “prematura extrema” y lo ha hecho con la generosidad de quien piensa “haz bien y no mires a quién”.

 

Los médicos de la UCI de neonatos se asombraban ante la resistencia de Libe y la tenían por una “luchadora”. Pero, ¿cómo puede luchar un bebé? Sinceramente, creo que no puede. Su fortaleza la debe a la naturaleza que le transmitieron sus padres, Cali y Carol. Si Libe luchó y sigue luchando es por ‘delegación’ de sus progenitores, sobre todo de su madre. La verdadera luchadora en esta historia es Carol Zaborras, que nadie lo dude, se puede comprobar en el libro ‘570’. Me consta que en el entorno de Carol hay mujeres que todos los días, cuando sienten que la existencia cotidiana produce agobios y tensiones, se dicen a sí mismas: “Si Carol puede, yo tengo que poder”.

 

En un libro como el suyo, de tan menguada extensión, que se lee de una tirada, su autora ha encontrado espacio más que suficiente para contar quién es. Carol Zaborras es una mujer “orgullosa de ser de pueblo”. Y los pueblos pequeños tienen vida propia con hombres y mujeres que, desde el rincón apartado en que nacieron, viven integrados en el mundo presente de la modernidad global, tantas veces agobiante. Este párrafo lo explica bien: “Mi madre tiene una ‘tienda de pueblo’ , esas en las que puedes encontrar de todo y, si no sucede así, ella te lo consigue a los pocos días. Pienso que, en ocasiones , debería cobrar un plus por la fidelidad hacia la gente a la hora de escuchar las alegrías y tristezas de cada persona que viene. ¡Sólo le falta el diván!” He aquí la mejor explicación de cómo y porqué Carol Zaborras es una madre infatigable en la lucha, inasequible al desaliento.

 

Esta mujer doliente, de pueblo, tiene criterios propios, sólidos, y si se tercia, expone su forma de pensar, aunque sea de pasada, en una línea perdida de su libro. Así, Carol, considera que la fiesta de Halloween pertenece a “todas estas americanadas absurdas y surrealistas”, por más que entretengan a los niños, entre ellos a sus otros dos hijos mayores, Hugo y Aarón. Amante de las reuniones familiares, no deja de pensar en voz alta, por ejemplo, que “hoy en día, nadie vive la Navidad con el verdadero propósito de su fe”. Porque Carol escribe con libertad y critica cuanto cree que merece su censura, pero también ensalza todo aquello que encuentra digno de aplauso y alabanza.

 

Existe un momento en el libro ‘570’ que no puedo dejar pasar por alto: el bautismo de Libe cuando los facultativos no le daban dos días de vida. ¿Todavía hoy pensamos que es preciso bautizar a un recién nacido para liberarlo del pecado original? ¿Así pensamos todavía en la tierra de Miguel Servet, en el hospital que lleva su nombre, 500 años después de que el sabio aragonés se pronunciara reiteradamente en contra del bautismo de infantes?

 

Del libro de Carol, en fin, extraigo ante todo esta conclusión general: ella es una madre que no se siente una excepción desgraciada en un mundo en el que “aproximadamente 15 millones de bebés nacen prematuramente al año”, según escribe en la introducción de estas 125 páginas el doctor Segundo Rite Gracia, pediatra de la UCI neonatal del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

 

Todo lo escrito hasta ahora explica que la presentación del libro de Carol fuera un acontecimiento inolvidable. Más de 250 personas, entre las sentadas en el patio de butacas y las que siguieron el acto de pie en la balconada lateral, dieron su respaldo emocionado a una mujer que conoce bien el terreno que pisa. El cantaor ‘El Tutu’ entonó una nana gitana al comienzo del acto y lo cerró, con Libe en brazos declamando como él, en un desgarro de saeta que puso en pie a muchos de los presentes. Este libro merece todas las felicitaciones imaginables. Pero sobre todo, Carol tiene derecho a recibir el agradecimiento universal por haberlo escrito.

 

 

 

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