La hoguera de Castelserás

Ramón Mur

(Artículo publicado en el ‘Mensajero de San Antonio’, febrero 2017)

????????????????????????????????????

La hoguera de los solteros, en Castelserás.

 

 

Castelserás, (Bajo Aragón, Teruel) conmemora con fuego el martirio de San Sebastián. Al atardecer del 19 de enero se cantan solemnes Completas, en la medianoche se prende fuego a la monumental hoguera, declarada de interés turístico y es ya el alba del día 20 cuando salen los rosarieros a cantar los gozos del santo [“Hoy se sube Sebastián al cielo…”]por las calles de la población. Todas las puertas se abren para recibir a los auroros con pastas y vino dulce. Encabeza el escuadrón de cantores un campanillero que hasta hace unos años era el tio Ramón Moliner, hoy sustituido por su hijo Víctor. Nonagenario se hizo Moliner el mayor con la campanilla de ordenar el inicio del canto al santo mártir.

 

Mártires de Castelserás fueron también dos reos ejecutados a garrote el 1 de junio de 1938 en la cárcel de Torrero de Zaragoza. Lo apuntó para la posteridad el capuchino padre Gumersindo de Estella (Martín Zubeldía Inda, 1880-1974) en su diario penitenciario convertido en libro bajo el título de ‘Fusilados en Zaragoza 1936-1939/Tres años de asistencia espiritual a los reos’ (Mira Editores, 3ª edición 2014). Los condenados a muerte de aquel día “apellidábanse Gea uno y Martín el otro”, certificó el padre Gumersindo. El primero era natural de Alcañiz, aunque vecino de Castelserás. Martín, en cambio, nació y vivió toda su vida en la población donde todos los años arde la hoguera de San Sebastián.

 

El padre Gumersindo tenía una fe de tan profundas raíces que movía montañas y el alma entera se le turbaba por un solo prójimo que pudiera marcharse de este mundo sin su sabio y fraternal consuelo espiritual. Aquel día primero de junio del último año de la guerra civil, el castelserano apellidado Martín se mostró reticente a morir sacramentado. El padre Gurmensindo llamó a un fraile de Castelserás, el padre José (José Goni Alcober, 1868-1946) que fue quien convenció al desdichado Martín para que accediera a los ruegos de los frailes capuchinos.

 

En la hoguera de San Sebastián arde todos los años la memoria de los mártires de Castelserás, los recogidos en el santoral y los olvidados. Parece un cuento pero no lo es. Se trata más bien de una florecilla franciscana basada en hechos brutalmente reales.

 

 

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s