En la muerte de Pedro Zurita

ImagenPedro Zurita Ibáñez, en su casa de Zaragoza, al poco de cumplir 91 años.

 

ImagenÁngela Sábado, de La Codonyera, con su marido, Pedro Zurita, de Bellmunt, recientemente fallecido.

 

ImagenPedro Zurita, con su nieta, Ana Cristina Zurita Fernández.

Ramón Mur

 

Hacía pocos días que había cumplido 92 años, cuando el pasado 12 de abril falleció Pedro Zurita Ibáñez en una residencia de ancianos de Juslibol, cerca de Zaragoza. Había nacido en Belmonte/Bellmunt, catorce años antes de la guerra civil. El 18 de julio de 1936 era, por tanto, un adolescente espigado que pudo vivir los acontecimientos de los tres años siguientes con perfecta consciencia.

 

Yo recuerdo a Pedro Zurita, al comienzo de los años cincuenta del siglo pasado, trabajando en la construcción del muro de piedra para la contención del camino que sube a las roquetas en el Mas Blanco. Era el mayor de los tres hijos del tío Mateo que yo conocí: Pedro, Victoria y Amado. Vivían en una de las casas de La Pileta, antiguo acceso de circunvalación al pueblo amurallado por el portal de la Ferrería.

 

Pedro se casó con Ángeles Sábado de La Codonyera, que vive con 87 años en la misma residencia de Juslibol donde falleció su marido. Victoria contrajo matrimonio con Aurelio Belvis, hijo del tío Aniceto, miembro de la larga saga Belvis y que estaba casado con la tía María Rosa, que era de Valdealgorfa. Cuando enviudó, Victoria volvió a casarse con Paco Vidal, que tenía casa en El Palio, sobre el portal de La Mola. Allí estuvo el hogar de los últimos años de vida del tío Mateo Zurita. Amado, casado con Adelaida Figuerola, hija del tío José, plantador de viñas en el pedregal del Tormo, encima de la Coma, se afincó en Catalunya. Los dos, Victoria y Amado, fallecieron hace unos años.

 

Pedro Zurita y Ángeles Sábado iniciaron su vida en común en Bellmunt, en una casa del carrer França. Pero pronto emigraron a distintas poblaciones de Aragón hasta establecerse en Zaragoza. Tuvieron un hijo, Antonio, padre de Ana Cristina Zurita Fernández, cantante lírica y profesora de música en Campo (Huesca), además de alumna de canto en el Conservatorio Superior de Música de  Zaragoza.

 

A través de Ana me reencontré el año pasado con Pedro Zurita y su mujer. La joven, que es madre del nieto de Pedro y Ángela, atendía un día en la Librería Antígona, propiedad de unos tíos suyos, y que yo frecuento. Me escuchó hablar de Bellmunt con un colega periodista en activo y nos preguntó si nos referíamos a Belmonte de San José, el pueblo natal de su abuelo. Y concerté con ella mi reencuentro con Pedro Zurita, el hijo mayor del tío Mateo al que conocí en mi infancia acarreando garbas con dos burras a la era donde trillaba, contigua a la que ocupaban los Cros y el tío Manolet.

 

Pedro y Ángela todavía vivían hace un año en el primer piso de una casa de la Vía Universitas de Zaragoza. Conversamos por espacio de más de una hora y tuve oportunidad de compartir muchos recuerdos con Pedro. La fatalidad hizo que no supiera utilizar un mini grabador digital y de la entrevista sólo conservo algunas anotaciones, el resto se borró. Esta fue la causa de que nunca apareciera publicada en la revista ‘Sol de Vila’, como era mi propósito inicial.

 

 

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