Cualquier familia es como la S. F.

 

 

 

 

 ImagenHuida a Egipto de Rembrandt (1627)

Ramón Mur

 

José, María y el niño Jesús huyeron hacia Egipto ¿con un borrico? Quizá ni para pollino tenían. Pero la tradición dice que hubo jumento. Herodes persiguió a degüello a todos los recién nacidos del momento y los tres miembros de la Sagrada Familia tuvieron que poner los pies en polvorosa. Vamos, que la S. F., aunque los Magos de Oriente, según San Mateo, pasaron por el pesebre con oro, incienso y mirra, luego sufrió persecución y toda clase de males e incomodidades.

 

Han pasado dos mil y no sé cuantos más años y la familia humana, cualquier familia, es igual en cuanto a alegrías pero también, y sobre todo, en cuanto a penas y males, igual, lo mismito, que la S. F. La familia es la célula y base de la sociedad, ante todo hay que defender la familia. Lo predica la Iglesia, lo defienden como punto central de su ideología muchos partidos políticos y hasta el futbolista autor del gol dice que en el momento de marcar pensó en la familia, que es lo principal porque gracias a  su apoyo mete todos los golazos que mete.

 

Puesto que la familia es la célula vital de la sociedad, para que el mundo se regenere, que buena falta le hace, habrá que pensar que las mejoras tienen que empezar por reformar el epicentro. Parece de cajón, ¿no? Pues no, no es tan evidente. Todo lo contrario: en familia, así entre nosotros, en el entorno más cercano, nunca cambia nada, todo sigue igual. Quince días antes de Navidad, era fácil oír decir a cualquier madre de familia: “¡Ojala fuera 8 de enero y hubiera pasado ya todo lo que se nos viene encima! Pero todo se nos vino como siempre y el año próximo ocurrirá lo mismo, sin remedio.

 

Lo de menos, por otra parte, son los días excepcionales. Porque si a uno le toca huir por piernas porque se siente perseguido, pues se va de donde está y punto. Lo peor es lo de todos los días. Hay mujeres que tienen en casa a sus padres nonagenarios, ella con alzheimer; todos los días comen en sus casa cinco nietos en edad escolar y una semana al mes reside en el mismo hogar la suegra, igualmente impedida. Los hombres ¿ayudan? más que nunca en las labores del hogar. Las que soportan el peso del trabajo doméstico sea invierno como si es verano, llueva o no llueva, mañana y tarde, son siempre las mismas personas: las amas de casa. Que de amas o dueñas tienen bien poco por no decir nada. Son criadas, sirvientas de todos, eso es lo que son. Algo que con espíritu doliente y mucha resignación cristiana, se puede convertir en un gran honor: “He venido a este mundo no a ser servido sino a servir”.

 

He conocido a alguna mujer que en día de festividad familiar, al levantarse por la mañana, la primera, como siempre, se ha marchado de casa  y no ha vuelto en 24 horas. Es igual, ¿creen que en su casa alguien aprendió la lección? Nada de eso. “Jo, mamá, por lo menos podías haber avisado”, le dijo alguno de sus hijos. La reacción marital, mejor no contarla. ¿Qué pasaría si la anfitriona de una Nochebuena con 20 invitados de familia hiciera otro tanto y desapareciera desde la mañana del 24 de diciembre hasta la del día 26? No ocurriría nada de nada. Todo sería igual el año siguiente.

 

  Conclusión: que la familia es intocable, inamovible, tiene que seguir tal como es con sus enormes virtudes, pero también con sus insufribles defectos que causan tantísimas víctimas. ¿Tan difícil es que el ser humano sea capaz de encontrar soluciones a estos problemas de la vida doméstica familiar? No es difícil, es imposible. ¿Por qué no se convoca el Premio Nobel del Mantenimiento Doméstico? Mejor que no lo convoquen porque lo repartirían entre reinas y señoronas que nunca han hecho una tortilla francesa para cenar. El hombre progresa y se desarrolla porque inventa lo más inesperado. Pero lo que está inventado desde que el hombre es hombre y la mujer, mujer, es eludir las tareas más ingratas de la vida para cargarlas siempre sobre las mismas espaldas. ¡Y aun hay hombres tan gentiles y galanes que estos días les dicen a sus mujeres: la semana que viene nos vamos a un balneario! Porque es Nochebuena y la sufrida ama de casa no quiere que se arme la marimorena en día tan señalado, tan entrañable y familiar. De no ser así de buena gana le hubiera contestado a su marido: yo no quiero una semana de balneario sino que trabajes en casa todos los días, como lo hago yo.  

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s