Gol del Espíritu Santo

84-buenos-diasFrancisco Javier Zudaie, periodista

Buenos días (*)
Publicado el 17 marzo 2013 por Francisco Javier Zudaire

(Tomado de la edición digital de Diario de Navarra)

Gol del Espíritu Santo

Habitualmente, no se habla mucho del Vaticano; si acaso, se aborda algún asunto relacionado con temas escabrosos. Por lo demás, ni palabra.

Sin embargo, apenas renunció Benedicto XVI, se abrieron las compuertas a la lluvia vivificadora y comenzó a brotar multitud de vaticanólogos en un campo yermo y pasota hasta ese momento. Podías levantar una piedra y debajo aparecía un experto en papas, aunque su discurso rozara el esperpento y su contribución no pasara de generalidades archisabidas. Alguna, la verdad, sin apoyarse precautoriamente en el sentido común.

Ya podemos presumir de tecnologías y de inmediatez, y echar pestes del papel obsoleto, pero en nuestro pecado vamos a arrastrar la penitencia. Resulta bochornosa la manifiesta incapacidad de análisis y cómo la sagrada labor de informar se reduce a soltar verbo a la velocidad de la luz, cierto, si bien hueco y huero de contenido. Hay que llenar la red, y el espacio virtual es tan inmenso que caben toneladas de insulsa palabrería.

La comunidad mediática de última degeneración se puso las pilas y sin más preámbulos comenzaron a proliferar los sabios de ciencia infusa, los charlatanes del siglo veintiuno, los que antes vendían cuchillas de afeitar en las ferias y hoy reparten desconocimiento tertuliano.

Nada acostumbrados los expertos de media jornada a vivir renuncias papales, poco importó que la noticia los pillara con el pie cambiado, aquello era el paraíso de la especulación mental en manos de quienes todo lo saben, y lo mismo les motiva la facundia un escándalo de preferentes que la fauna de Doñana o el tungsteno.

Apenas desapareció el Papa renunciante, las huestes intrépidas se posicionaron en la primera línea de trincheras para continuar con su batalla y adelantar al público quiénes eran los papables y hasta con qué dirigente de la Iglesia católica nos íbamos a encontrar.

A saber. Recoge el periodista Andreu Farràs que, en las veinte páginas publicadas el pasado miércoles por cuatro de los diarios de España de mayor difusión, no hay una línea ni una palabra, ninguna referencia sobre la posibilidad de que el cardenal Bergoglio fuera el elegido.

Sorpresa. ¿Puede alguien concebir que recaiga en la misma persona una incomprensible trinidad de circunstancias como ser argentino, jesuita y Papa? Puede, si se trata del Espíritu Santo, cuyo gol por la escuadra a la murga incansable merece una competición de Champions.

Perdida esa batalla, anda ahora la marabunta incansable, impasible al rubor, afinando el tiro y husmeando en el pasado, que siempre es mucho más fácil de adivinar. Al Papa, etiquetado en dos minutos sin iniciar su papado, han comenzado a rebuscarle en sus intimidades algo que rehabilite a los especialistas del fraude. Esperemos que comprueben los datos, pero, en todo caso, Dios lo coja confesado. A Francisco I, digo.

(*) Sírvase usted mismo y, en función de la hora, póngase un Buenos días, tardes o noches. Éste es un blog, como puede ver, muy participativo.

(Gracias por la visita. Regreso el domingo, día 24)

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