Bárcenas y otros caretos del PP

searchDon Luis Bárcenas Gutiérrez.

Ramón Mur

Bárcenas, Luisito, don Luis, el astuto Bárcenas. Él solito ha revolucionado un partido político, el suyo, el de don Manuel, el partido del que con tanto mimo y ahínco ha administrado las cuentas, las claras y las oscuras.

Luisito Bárcenas está ahora en el paro. ¡El pobre! Uno más, uno cualquiera, de los cerca de seis millones de parados de este país.

Pelo engominado, gabán de espiga en beige, con solapa aterciopelada, ¿el bombín inglés afearía su figura? Eso parece que piensan él y su asesor de imagen, que seguro que lo ha tenido y lo mantiene.

Cuida mucho su figura el figurín de Bárcenas, el gerente, el tesorero que fue hasta ayer del PP. Está en perfecto estado de forma física, la que se precisa para esquiar un fin de semana en Baqueira, en Canadá al siguiente y al otro en Suiza. Ahora ya no sale porque se lo tienen prohibido por orden judicial, de miedo a que se fugue. Pero él la temporada, aunque haya nieve en las pistas para un mes lo menos, ya la tiene bien cumplida.

La sufrida mujer de Luis Bárcenas sigue encerrada en casa, ella sí que no sale ni a misa a los Jerónimos. ¡La pobre! Ha denunciado la presencia constante de fotógrafos y periodistas de guardia ante el portal de su casa. ¡Que es que no la dejan vivir! Y, claro, tampoco es cuestión, piensa la señora de Bárcenas, de dejarse ver en estas circunstancias.

Qué chicos estos, ¿verdad?, los del PP. Como Bárcenas hay otros; Sepúlveda y Ana Mato, la ministrita, Carromero, Correa y el Bigotes de Gürtel. ¡Caretos! Basta verlos. Ninguno de ellos son como los demás humanos, son del PP que nadie sabe bien qué pudo ver en ellos para ficharlos.

Ahí lo tienen, querido y bien amado por la diosa fortuna, es Luis Bárcenas, orgullo de su madre porque en este mundo todos nacemos de madre hasta los bárcenas. Ahí lo tienen, despejando micros y cámaras igual que aparta ramas de los árboles cuando va de atlético montañero por la vida. Y haciendo la peineta al país entero en el aeropuerto de Barajas, otro día que volvía de esquiar a Madrid para trabajar, que es lo suyo. El trabajo de los sobres, que lo entiende mejor que un cartero. Pues que él, como lo sabe todo, nos levantó a todos el dedo corazón y bien sabía que sería foto de portada. Vanidoso y, sobre todo, chuleta que es. Majo, de verdad.

Nunca recuperaremos el dinero que ha robado el ladrón – presunto, mucho cuidado –de Bárcenas. Los 22 millones, que ya van para 35, que sacó a Suiza. Pero, al menos, siempre sabremos que Luis Bárcenas fue gerente, tesorero y luego 8 años –dos legislaturas completas – senador del PP en Cantabria, aunque vio por primera vez la luz en este mundo, a mil kilómetros de distancia, en Huelva.

Bárcenas y otros caretos del PP, pero, sobre todo, Bárcenas. Ninguno como él.

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