La más grande Esperanza de la derecha española acosa a Rajoy

imgresEsperanza Aguirre, la nueva reina de Castilla.

Ramón Mur

Esperanza Aguirre cumplió 61 años el pasado 3 de enero. Es una política liberal por encima de todo, lo que no le impide defender las tesis más ultra conservadoras e intransigentes en casi todos los aspectos de la vida. La ex presidenta de la Comunidad de Madrid es la gran esperanza de la derecha española que no ve con buenos ojos la trayectoria del PP y del actual Gobierno comandados ambos, partido y Ejecutivo, por Mariano Rajoy. Aguirre abandonó en septiembre la presidencia del gobierno autónomo de Madrid, por razones personales y de salud. Pareció entonces como si estuviera decidida a dejar la actividad política. Pero no ha sido así, sino que se mantiene como presidenta del PP madrileño.

A estas alturas de la situación crítica que vive España, pocas dudas quedan acerca de que el ‘Caso Bárcenas’ es una operación de acoso y derribo contra Rajoy. Y no resulta nada descabellado pensar que Esperanza Aguirre, cuyo nombre y dos aristocráticos apellidos no figuran entre los que cobraron los sobresueldos que pagó el ex gerente y tesorero del PP entre 1990 y 2008, pueda dirigir las batallas de la guerra intestina contra el actual presidente del PP y del Gobierno.

Mariano Rajoy consiguió entrar en La Moncloa al tercer intento. Falló de manera inesperada en 2004 y volvió a ser derrotado en 2008 por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Tras este nuevo fracaso, el PP celebró congreso en Valencia que Rajoy ganó por los pelos. Muchos prohombres del partido, como Mayor Oreja, el mismísimo José María Aznar y Esperanza Aguirre maniobraron contra Rajoy. Pero el apoyo del PP valenciano, con Camps y la alcaldesa Barberá al frente, proporcionó a Rajoy un triunfo suficiente como para reestructurar la cúpula del PP según sus criterios y prepararse para el tercer asalto a la presidencia del Gobierno que consiguió, con mayoría absoluta en el Congreso, en las elecciones de 2011.

A pesar de todo, la forma de gobernar de Rajoy, en tiempos tan convulsos como los del momento presente, gusta poco o nada en sectores influyentes y muy poderosos del Partido Popular. Y entre los más críticos a su gestión ha estado siempre Esperanza Aguirre, cuando era presidenta de la Comunidad de Madrid pero también desde que dejó este cargo por decisión propia. Madame Aguirre es una política audaz en grado sumo, encandila a muchos sectores jóvenes de la burguesía española y también de la clase media porque tiene tal arte y habilidad para captar votos que no es de extrañar que haya sido contratada por una empresa de caza talentos. Aguirre es la esperanza de muchos españoles, muchísimos, ante el futuro. De los que quieren una España unida no pluriforme sino uniforme; de los partidarios de la progresiva privatización de la Sanidad y de la Educación; de los que creen que la recuperación económica sólo la consiguen quienes entienden de dineros, como Esperanza Aguirre; Aguirre es la gran esperanza, todavía hoy, a estas alturas de la historia, de millones de españoles humildes de buena voluntad que siguen confiando en la señora que manda y gobierna pero también protege a sus vasallos. Por increíble que pueda parecer, hoy, igual que en el siglo XIX, muchas personas siguen creyendo que la “gente de bien y de orden” está solo y exclusivamente en la derecha, allí donde hay que buscar a Esperanza Aguirre y Gil de Biezma.
Esperanza Aguirre es la nueva reina de Castilla, porque hoy Madrid es Castilla, que quiere gobernar una nueva España, Grande y todo lo libre que a ella le parezca conveniente. En todo caso, y en el supuesto de que así sean las ambiciones de la señora Aguirre, conviene recordar que tendrá que sortear numerosos obstáculos en el camino. Y no será menor la oposición que pueda plantar otra pequeña-gran dama, más joven, vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el gran descubrimiento de Rajoy y persona de su mayor confianza al frente del Ejecutivo. La vicepresidenta vallisoletana tampoco figura entre los beneficiados por los sobres de Bárcenas y es una mujer con dotes de mando indiscutibles pero que no parece comulgar con el liberalismo ultra conservador y catolicón de Aguirre. El suyo, el de Soraya, parece un liberalismo más conciliador y progresista. Lo parece, aunque vaya usted a saber. Cabe pensar, no obstante, que Soraya puede ser una gran piedra en el camino de Esperanza.

Aguirre es la reina de Castilla a la que ningún objetivo le gustaría alcanzar tanto como el de castellanizar España. Esperemos que no lo consiga.

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