Teruel siempre por delante

imgresEl Parador de Turismo de Teruel, con aspecto de seminario conciliar de los años sesenta del pasado siglo.

Ramón Mur

El Parador de Turismo de Teruel seguirá abierto de forma permanente, el de Alcañiz cerrará 40 días al año. La capital, siempre mejor y por delante. “Pues contentos y agradecidos a nuestra gestión pueden estar en Alcañiz porque se había determinado el cierre de su parador por cinco meses al año y, al final, pudimos parar tal decisión”. Verán que pronto saldrán diputados y senadores por Teruel con esta cantinela que nos resulta bien conocida de otras ocasiones. Encima, tenemos que aplaudir la medida y estar agradecidos a nuestros representantes. Desde hace muchos años, demasiados, se producen situaciones semejantes en el Bajo Aragón cada vez que se plantea cualquier reivindicación de primera necesidad para la zona.

Para el Bajo Aragón, pertenecer a la provincia de Teruel es un perjuicio general y constante desde hace ya 180 años. Nuestros antepasados no quisieron que la comarca también conocida como Tierra Baja formara parte de la provincia de Teruel creada por el decreto del ministro Javier de Burgos que, en 1833, distribuyó el territorio español en provincias. Hoy, en los tiempos presentes, hemos querido dar por buena una situación contra la que no merece la pena combatir por el tiempo transcurrido sin remedio. Y hemos colaborado con el provincialismo con la mejor intención, cada uno desde nuestra parcela y como mejor hemos podido: “hay que promover el entendimiento entre la capital y el resto de la provincia; todos somos Teruel y hemos de remar juntos en la misma dirección; la marca ‘Teruel’ es importante tanto en el norte como en el sur de la provincia”, se nos ha repetido hasta la saciedad. Muchos bajoaragoneses formaron parte, con toda ilusión, de la plataforma ‘Teruel existe’ que tuvo, quizá siga teniendo, delegaciones en muchas poblaciones del Bajo Aragón. Otro gesto de buena voluntad por parte de los bajoaragoneses tan bien intencionado como inútil a todos los efectos. Teruel existe, sí, pero el Bajo Aragón no, al menos para los turolenses capitalinos.

Todos los esfuerzos de confraternización en el interior de la provincia siempre son en vano, no sirven para nada. Si pedimos conexión por ferrocarril de cercanías o media distancia para Alcañiz se ríen a nuestra cara y nos dicen que nunca seremos un barrio de Zaragoza. Desde luego que no, lo que sí seremos es parte de la provincia de Teruel bien a nuestro pesar y en contra de nuestra voluntad. Parece como si en la capital quisieran que el Bajo Aragón sea de la provincia de Teruel para mejor impedir así nuestro desarrollo y progreso. Y se nos obliga a provincializarnos por la brava. Ahora, cuando el Parador de Alcañiz esté cerrado durante la cuarentena que le acaban de imponer, tendremos que decir, como resignados turolenses, que “dentro de la provincia tiene usted otro parador, a 200 kilómetros, pero en la misma provincia”. Hace 170 años, José Pardo Sastrón, se quejaba porque le costaba igual tiempo –cinco días – viajar a Barcelona que a la capital de su provincia, entonces recién estrenada. Pues, a pesar de los cambios y adelantos que ha traído el tiempo transcurrido, seguimos igual. En cualquier pueblo del Bajo Aragón, hasta para sacar la licencia de caza hay que pedir un día de vacación en el trabajo, si el interesado tiene la suerte de estar empleado. Todo hay que hacerlo en Teruel, salvo la declaración de la renta y alguna que otra gestión con la seguridad social. Para todo hay que viajar a Teruel, que está a más, bastantes más, de 200 kilómetros de muchas poblaciones bajaoragonesas.

La población estimada para el Hospital de Teruel es más o menos la misma en cantidad que la prevista para el de Alcañiz, que atiende también pacientes del Bajo Aragón-Caspe, integrado en la provincia de Zaragoza. Pero el nuevo Hospital de Teruel verá la luz varios años antes que el de Alcañiz. Los clientes potenciales de uno y otro parador seguro que suman un número similar. Pero el de allí queda abierto todo el año y al de aquí se le aplica la cuarentena.

Cuando Fraga, hace 50 años, plantó paradores por toda España, el proyecto nacional asignó uno por provincia. Menos en la de Teruel, donde se construyeron dos. El Castillo de Alcañiz cautivó al ministro de Franco y señaló al fortín de los Calatravos como sede de un nuevo parador, sin posibilidad de réplica, que era como entonces se hacía todo. ¡Ah!, pero Teruel era la capital provincial y quería parador. Así que, mientras la inmensa provincia de Zaragoza, sólo tuvo uno, en Sos del Rey Católico, la de Teruel tuvo dos. Ni el mismo Fraga pudo oponerse a la excepción. En la capital se edificó, de nueva planta, un parador de turismo con aspecto de seminario conciliar, como aquellas obras faraónicas del nacional catolicismo de la época, cuyo coste de construcción sin duda fue siete veces superior al que acarreó la rehabilitación o reconversión en parador del antiguo castillo calatravo de Alcañiz. Pero Teruel tuvo parador porque, si Alcañiz lo tenía, la capital con más derecho.

El Bajo Aragón seguirá perteneciendo a la provincia de Teruel, bien lo sé. Pero no saben cuánto disfruto tomándome la libertad de escribir que a mí no me gusta.

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