Leyes contra el pueblo

no-passar-res

Article publicat a “La Comarca” d’Alcanyís
“La burbuja de la indignación
José Miguel Gràcia
¿Quien no recuerda los tiempos felices de la burbuja inmobiliaria? Qué pocas personas pronosticaron su estallido. Recuerdo muy bien las cosas que tuve que escuchar cuando escribía que los precios de la vivienda no podrían subir eternamente y que algún día estallaría aquella burbuja. Ahora, no encontraremos a nadie que no lo hubiera previsto y avisado. ¿Qué ironía? ¿Pero, hemos aprendido algo del pasado reciente?
Una nueva burbuja se está creando, una burbuja no monetaria, pero no por ello menos peligrosa. Se trata de una burbuja de indignación social, mucho más allá del movimiento de los indignados del 15M, ya que esta vez agrupa a la mayor parte de los ciudadanos. De motivos, andamos sobrados. El PP se presentó con un programa político que iba a arreglar el paro en cuatro días, que no iba a subir los impuestos, que no iba a tocar las pensiones, que la prima de riesgo de la deuda española se iba a reducir milagrosamente, etc., etc. Solo un año en el poder y han incumplido absolutamente todo lo que prometieron. Y lo han hecho sin pedir perdón, con engaños y altanería, como obtuvieron mayoría absoluta… Piensan que la democracia se acaba votando cada cuatro años, y como el pueblo lo aguanta es que debe ser así… Que España, por el camino que vamos y ayudada por la UE, va hacia un abismo económico, es un hecho que solo un irredento optimista, o alguien que no “piense ni lea ni vea ni oiga ni coma ni beba”, y el Gobierno y sus palmeros mediáticos, pueden negar.
Y no acaba aquí el desastre, en lo puramente económico que ya es bastante, sino que en estos últimos doce meses, el PP, a la vez que ha ido desmantelando económicamente los tres pilares básicos del Estado del bienestar —educación, sanidad y protección social—, ha ido conculcando, o intenta conculcar, derechos civiles y derechos democráticos por doquier, mediante decretos-leyes y cambios legislativos anunciados. Basten como ejemplos la pérdida de derechos laborales por la salvaje reforma laboral; la erosión de los derechos de la sanidad pública; el control de los medios de información públicos; el desamparo de las personas dependientes; el control ideológico, religioso, lingüístico y uniformador de la educación a través de la reforma de la Ley; el desprestigio de las autonomías para allanar el camino de su recentralización; la implantación de las tarifas judiciales y los cambios en el Código Penal y tantas otras cosas más. Se están cargando, como mínimo, el espíritu constitucional, y por qué no, algunos derechos constitucionales.
Hasta ahora Rajoy y su gobierno han obtenido las ubérrimas cosechas de protestas y enfrentamientos de los sindicatos, de los profesores, de los médicos y sanitarios, de las universidades, de los jueces, fiscales y abogados, de los investigadores, de la mayoría de la población catalana y de tantos otros colectivos. Ahora bien, los ciudadanos en general, aunque más indignados cada día, aguantan estoicamente la crisis y la pérdida real de democracia, tal vez por miedo, tal vez por atoramiento. Las preguntas que me hago, las mismas que hago al lector son: ¿hasta cuando mantendrán este comportamiento los ciudadanos? ¿Cuántos miles de parados por encima de los 6’5 millones se soportarán? ¿Será crítico el momento en que superemos el 27-30% de desempleo total o el 60% de jóvenes sin empleo? ¿Y cuando alcancemos los 2,5 millones de parados sin subsidios? ¿Y cuando 2’5 millones de niños queden por debajo del umbral de la pobreza? ¿Cuántos derechos más habrán de pisotear? El rumbo seguro que llevamos es hacia la explosión de la burbuja de la indignación general. Y entonce todo será llanto y crujir de dientes. La única incógnita es el cuando. Sea cuando fuere, otra vez pillara desprevenida a una gran parte de la sociedad.
Cuando las leyes se hacen contra el pueblo, el pueblo, al final, se levanta contra las leyes. Cuando el empobrecimiento y la desesperanza sobrepasan un nivel crítico, el comportamiento del pueblo es impredecible. Resta siempre la posibilidad, o tan solo la esperanza, de que en algún cruce de caminos tomemos otra dirección. Dudo mucho que lo pueda o sepa hacer Rajoy.”

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s