La sociedad ‘Fomento del Bajo Aragón’, una iniciativa de vida corta pero de prolongada influencia

El profesor Antonio Pedrós de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, junto a José Ignacio Micolau, durante la conferencia del primero, en la jornada inaugural del último Curso de Humanidades.



José Ignacio Micolau tuvo el inolvidable detalle de presentarme ante el público con un cariño que consiguó emocionarme.

(Conferencia sobre el centenario de la creación de la Sociedad ‘Fomento del Bajo Aragón’, pronunciada el 21 de noviembre en el Curso Interdiscilinar de Humanidades del Instuto de Estudios Humanísticos de Alcañiz-IEH).

La sociedad ‘Fomento del Bajo Aragón’ de cuya constitución se cumple el primer centenario en este mes de noviembre de 2012, fue sin duda una de las más sobresalientes iniciativas de los regeneracionistas bajo-aragoneses de finales del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX. La fecha puntual del nacimiento del ‘Fomento’ es la de la primera asamblea de socios de la entidad, reunida en Alcañiz, en el teatro de la ciudad, el 14 de noviembre de 1912. Hoy hace, por tanto, cien años y una semana.

0.-INTRODUCCIÓN

A modo de introducción, habría que analizar con detenimiento la situación general de aquel Bajo Aragón de hace un siglo en el que nació el ‘Fomento’, lo cual indudablemente no es posible realizar en el breve y concreto espacio de una conferencia como ésta. Pero sí expondré aquí dos ejemplos que me parecen ilustrativos y que no quisiera utilizar para dibujar un panorama excesivamente negro y desalentador de una comarca que en aquella época presentaba grandes contrastes sociales: mientras algunos espíritus inquietos de ciertas personas con formación y cultura luchaban por el progreso y desarrollo de la zona, la tónica general de la sociedad bajo aragonesa era de palpable y preocupante postración, como consecuencia de la pobreza, del alto índice de analfabetismo, etcétera.

El primero de estos dos ejemplos introductorios lo encontré en la obra ‘Pere Bosch Gimpera/Universidad, política, exilio’, publicada el año pasado y de la que es autor el catedrático Francisco Gracia Alonso. En esta biografía del que fuera Rector de la Universidad de Barcelona durante la República y la Guerra Civil, además de consejero de Cultura de la Generalitat de Catalunya, uno de los primeros capítulos está dedicado a las diferentes estancias en Calaceite del joven arqueólogo Bosch Gimpera entre 1915 y 1923. En esta tierra, impregnada de los contrastes a los que me acabo de referir, hacia 1902, Juan Cabré, Santiago Vidiella y Julián Ejerique, los tres de Calaceite, y miembros de un grupo de estudiosos del que también formaban parte Lorenzo Pérez Temprado, de Mazaleón y Matías Pallarés, de Pena-Roja, habían iniciado algunas importantes excavaciones arqueológicas cuyos descubrimientos publicaron en el ‘Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón’ (1907, 1908 y 1909). Al conocer tales trabajos, la Sección de Investigaciones Arqueológicas del ‘Institut d’Estudis Catalans’, envió al joven Bosch Gimpera para realizar prospecciones en el Bajo Aragón. La primera impresión de Bosch, recogida en una carta a uno de sus amigos fue poco alentadora: “¡Ay! Don Santiago Vidiella dice que es imposible nada porque la gente es completamente cerril y si no contamos con el permiso de la insigne Junta de Excavaciones y con la Guardia Civil lo fastidiaremos todo, porque se creen que vamos en busca de la olla de oro y por la noche nos lo reventarán todo. Las excavaciones de Cabré están deshechas […] y los destrozos parecen enormes”. Por fortuna, el clima cambió a favor del arqueólogo catalán y, según su biógrafo, “en Calaceite, Bosch, muy respetado por la población, llegaba a figurar junto al alcalde, el secretario del ayuntamiento y el juez en la presidencia de las fiestas mayores de la localidad”. La verdad es que la población de Calaceite se congració pronto con el catedrático catalán porque los jornales que pagaba en los yacimientos arqueológicos que él excavaba eran mejores que los que se percibían en las explotaciones agrarias.

El segundo ejemplo, este más literario que el anterior, está en una novela costumbrista, de total corte regeneracionista, escrita por Rafael Pamplona Escudero en 1910, bajo el título de ‘Los pueblos dormidos’ y reeditada cien años después por el Centro de Estudios Bajoaragonses-CESBA. El autor describe la vida en los pueblos ‘dormidos’ del Bajo Aragón donde sus pobladores se debaten entre la pobreza y la superstición que supone acudir desde todos los puntos de la comarca a escuchar los sermones de un niño de nueve años, Ramoncito, hijo de un pícaro italiano y una granadina al que presentan como el Niño Dios. Uno de estos días de predicación divina, en la plaza de Castelserás, el doctor Pallás, personaje muy principal del relato, entabla conversación con unos hombres de “resignada tristeza en sus semblantes. Sus frases no eran las frases de rebeldía del obrero de ciudad…; aunque sus palabras eran rudas, expresaban más bien el aplanamiento que la exaltación. […] Algunos pensaban en la emigración; no como remedio a sus privaciones que formaban entre ellos una segunda naturaleza, sino como cambio de postura, sin ilusión alguna de que en la emigración habría de llevarles la diosa fortuna en palmitas, según les decían los agentes que de cuando en cuando pasaban por los pueblos reclutando desesperados. Pero los más de ellos aceptaban con preferencia el hambre, aquella agonía dantesca, que abandonar la tierreta. Y no era el amor al terruño lo que les encadenaba al hogar miserable; era el enervamiento, la falta de energía, la depresión de espíritu que los inmovilizaba, la atonía de la voluntad que mataba en ellos toda esperanza de redención”.

1.- Antecedentes del ‘Fomento’

En este escenario descrito en las dos obras citadas, nació en 1912 la sociedad ‘Fomento del Bajo Aragón’. El movimiento regeneracionista de la época consideraba fundamental para lograr sus objetivos promover el asociacionismo, el agrupamiento de esfuerzos y contar con la voluntad colectiva. En esta línea, los promotores más destacados del ‘Fomento’ habían estado implicados en diversos proyectos asociacionistas que terminaron en fracaso. Un ejemplo elocuente fue el intento de crear en 1903 una sociedad o comunidad de fabricantes de aceite del Bajo Aragón. La ponencia creada al respecto envió un manifiesto impreso a 93 productores de 25 poblaciones de la comarca.
Los promotores convocaron numerosas sesiones de trabajo, elaboraron circulares con distintos modelos y propuestas para la formación del sindicato de fabricantes de aceite y, sobre todo, redactaron un borrador de estatutos, que no llegaron a aprobarse nunca, con 45 artículos y dos disposiciones transitorias. Los ponentes prepararon con suma cautela, aunque con no poca ilusión, una gran concentración de fabricantes de aceite para el 10 de septiembre de 1903 en el Casino Artístico de Alcañiz. Pero de grande tuvo muy poco porque tan solo asistieron siete de los productores convocados. El periódico ‘El Eco del Guadalope’ del 24 del mismo mes dedicó un amplio espacio informativo al fracaso de aquella iniciativa y transcribió parte del discurso pronunciado por Juan Pío Membrado, ponente principal, en el que, muy a su pesar, certificó la imposibilidad de llevar adelante iniciativas asociativas en el Bajo Aragón. “No es lo mismo –afirmó – establecer una sociedad en donde existen ya muchas que han creado costumbre e infundido confianza en la cooperación, que implantarla en una comarca cuyo culto a la independencia individual constituye un obstáculo importantísimo”.

Otro de los grandes padres del ‘Fomento’, Santiago Vidiella, también estuvo embarcado en proyectos asociativos y fue el impulsor de un sindicato agrario local en Calaceite que funcionó con aceptación durante bastantes años, desde 1907 hasta 1933, en concreto. Todos los prohombres del regeneracionismo bajoaragonés estaban convencidos de la necesidad de aunar esfuerzos, de sumar y no restar, pero encontraban tales inconvenientes y sus propósitos cooperativistas llegaron a tener que hacer frente a tantos obstáculos que bien pudieron pensar que su tierra estaba condenada a quedar estancada para siempre sin esperanzas.

2.- Una ocasión apropiada

Los regeneracionistas bajoragoneses encontraron de la forma más inesperada la ocasión apropiada para desterrar sus recelos y temores a acometer empresas que, en el ámbito del Bajo Aragón, al menos, parecían estar condenadas al fracaso de antemano. La ocasión más apropiada para impulsor un proyecto como el del ‘Fomento del Bajo Aragón se presentó como por casualidad.

El domingo 21 de julio de 1912, el periodista José Iribarne, presidente de la comisión organizadora de la ‘Federación Nacional Olivarera’ pronunció una conferencia en Alcañiz con la que pretendía encontrar adeptos en el Bajo Aragón para una organización cuyo propósito era lograr que “el beneficio de la producción [de aceite] alcance por igual a labradores, industriales y comerciantes”. El periódico ‘Tierra Baja’ aseguró que en la conferencia de Iribarne “la sala del teatro, no aparecía como era de esperar especialmente [concurrida] de olivareros de Alcañiz, pero sí de propietarios de pueblos comarcanos,…”

El dirigente de la naciente federación olivarera expuso en Alcañiz las 12 conclusiones que la asamblea de la organización había aprobado en Madrid en el mes de mayo y que, en realidad, eran otras tantas condiciones para poder formar parte de la federación. Juan Pío Membrado, de Belmonte, y Eduardo Jesús Taboada, de Alcañiz, rechazaron tajantemente dos de las conclusiones, la cuarta y la doce, como claramente lesivas para los intereses de los productores bajoaragoneses. En la cuarta se establecía “la desnaturalización de los aceites de semillas importados, haciéndola extensiva a los que se fabriquen en la Península, con la sola excepción del de cacahuete”. La duodécima y última condición pretendía exigir “la revisión de las cartillas evaluatorias para armonizar la tributación territorial de la riqueza olivarera con las efectivas utilidades de su producción”.

La tajante postura expuesta por Membrado y Taboada al señor Iribarne, condicionaba la integración de los olivareros del Bajo Aragón en la naciente federación a que fueran aceptadas las dos mociones de rechazo de otras tantas conclusiones. Además, esta firme posición hizo que los productores comarcales asistentes a la conferencia se miraran a la cara y sirvió para hacer reverdecer en ellos los ahogados intentos asociativos y cooperativistas del pasado. A título personal, Membrado propuso impugnar también la resolución 9ª de la federación central olivarera que proponía determinar la “prohibición absoluta por todos los ayuntamientos de las distintas regiones olivareras de la admisión de aceitunas en los molinos dedicados a la maquila, siempre que no lleven guía que acredite la legal procedencia del fruto”. También la propuesta de rechazar esta medida fue aprobada por los productores bajoaragoneses por lo que éstos rechazaron así tres de las doce propuestas a votación por la Federación Nacional Olivarera. De la admisión o del rechazo de sus tres impugnaciones, dependería el ingreso de los olivareros de la Tierra Baja de Aragón en la recién creada federación nacional.

Esta actitud mostrada por los productores congregados en Alcañiz de compartir intereses y aunar criterios, con tan escasos precedentes hasta entonces, fue el momento apropiado para pensar en un proyecto ambicioso de cooperación y asociacionismo. Al término de la conferencia del comisionado de la federación nacional, “a proposición del concejal [de Alcañiz] señor Pallás, acordaron los concurrentes –según el periódico ‘Tierra Baja’– reunirse por la tarde a las tres en una de las escuelas del Colegio de los PP. Escolapios, para cruzar impresiones los olivareros de la región. Por la tarde, a la hora indicada reuniéronse los mismos en el indicado de la Escuela Pía, y después de larga discusión, se acordó ver con simpatía y agrado la constitución de la ‘Federación Nacional Olivarera’ , pero sin ingresar en ella esta región hasta tanto no desaparezcan las tres conclusiones impugnadas. […] Al propio tiempo se habló sobre la conveniencia de estrechar relaciones entre los agricultores de la región para la defensa de los mil asuntos que atañen a la comarca de interés general; y para organizar lo conveniente se nombró una comisión provisional compuesta de los señores D. Julián Santa Pau, D. Juan Pío Membrado, D. Santiago Vidiella, [D. Víctor Navarro Vicente], D. Miguel José Blasco, D. Edurado Jesús Taboada, D. Ángel Espada, (director del periódico ‘La Tribuna’) y D.Manuel Foz, (de ‘Tierra Baja’). Dicha comisión – proseguía la crónica del último de los dos semanarios comarcales mencionados – se ha reunido después y ha acordado en principio comunicar a los vocales ausentes su nombramiento, y la idea de publicar un manifiesto convocando a toda la comarca Bajo-Aragonesa para una asamblea magna y de allí que salga una Junta definitiva que dirija y gestione las aspiraciones y necesidades de la comarca.
“Alguien esbozó el recelo [de] que tales actos envolvieran fin político, y todos reconocieron e hicieron constar clara y terminantemente, que se estaba muy ajeno a ello, pues se llamaba a todo el mundo para la defensa de lo que es común, conservando cada uno su más absoluta autonomía en lo concerniente a política.
“Terminado el acto, la comisión remitió un telegrama a los señores Zamboray y Sagols de Zaragoza por los respectivos cargos que desempeñan de presidentes de la Asociación de Labradores, de la Cámara Agrícola y de la Federación Agraria nacional, insistiendo en rechazar aquellas tres bases [las exigidas por la comisión organizadora de la ‘Federación Nacional Olivarera’].

3.- Pasos y trámites para la puesta en marcha del ‘Fomento’

La citada asamblea vespertina en Escolapios, de aquel 21 de julio de 1912, sirvió para elegir la comisión, también ya mencionada, encargada de poner en marcha “una agrupación que fomente y defienda los intereses de la región bajoaragonesa”, según constaba en un borrador de bases elaborado por Juan Pío Membrado, que ha llegado en manuscrito hasta nosotros y que se conserva en el Archivo Membrado de Belmonte.

Ya en esta primera comisión, figuran como miembros los directores de los dos periódicos existentes en ese momento, ‘La Tribuna’, y ‘Tierra Baja’, a los que luego se incorporarán los de otros rotativos comarcales que verán la luz durante la vida del ‘Fomento’. En los dos reglamentos que llegó a tener la sociedad se hace referencia expresa a que la junta directiva de la organización deberá dar cabida como vocales de pleno derecho a los directores de los periódicos de la zona.

Esta comisión constituyente volvió a reunirse el 22 de julio por la mañana, también en la ciudad cabecera de la comarca y acordó encomendar la redacción de unos borradores de bases de la futura sociedad a Juan Pío Membrado, Santiago Vidiella y Víctor Navarro. Los tres realizan su trabajo para el 8 de agosto. En el texto de Navarro se propone denominar a la organización ‘Sociedad Económica Bajo-Aragonesa de Amigos del País’. En cambio, Membrado proponía 11 bases, la primera de las cuales señala que “se supone formada una agrupación que, salvo discutir su título, llamaremos por ahora ‘Fomento del Bajo Aragón’.

Aunque Carlos Estevan, el ‘sobrinísimo’ de Membrado, hijo de una de sus hermanas y persona de su máxima confianza, no figura como miembro de la comisión constituyente, redacta, de su puño y letra, el documento con las propuestas que corresponde realizar a Vidiella. En el informe se propone asentar la futura sociedad igualmente sobre 11 bases preliminares encabezadas por esta primera: “Se forma una reunión de amigos de la cultura y progreso del país titulada ‘Fomento del Bajo Aragón’.

Ya creada la sociedad, y en su calidad de primer presidente fomentista electo, Membrado, en el discurso de clausura de la asamblea general de primavera, el 18 de mayo de 1913, afirmó: “Hace menos de un año que, reunidos en Alcañiz, poco menos que por casualidad, varios elementos y personalidades del país, surgió espontáneamente la idea de agruparnos de alguna manera, para fomentar los intereses generales de nuestra comarca; intereses que todos teníamos bastante descuidados por pereza, por desidia, y en gran parte por temor de que cuanto intentáramos en ese sentido, estaba amenazado de un fracaso seguro. Pero de unos a otros nos animamos, puedo decir que de unos a otros nos comprometimos insensiblemente, y ya, comprometidos hubimos de hacer algo, bien o mal, y de ese compromiso nació una colectividad con el nombre – que alguno había de tener – de Fomento del Bajo Aragón”. Existen, por tanto, claros indicios que apuntan a Membrado, a quien el periodista Álvarez Estrada llegaría a llamar en 1921 “padre legítimo del Fomento”, como autor también del título o denominación de la sociedad.

Juan Pío Membrado y Santiago Vidiella, a la altura del verano de 1912, son sin la menor duda, las dos personas de mayor prestigio social e intelectual de toda la comarca del Bajo Aragón, incluida la ciudad de Alcañiz. Así lo entiende el abogado Víctor Navarro, un tanto adulador, sobre todo con Membrado. El virtual secretario del ‘Fomento’, al enumerar los pasos dados para la creación de la sociedad, dejó escrito que “la Tierra Baja tiene dos hombres cuya talla no han medido bien todavía sus compaisanos de los siglos XIX y XX: don Juan Pío Membrado y don Santiago Vidiella: el edificio de nuestra unión, en lo que tiene de personal, sobre esas dos piedras miliarias se había de levantar”. Cuando Membrado decidió embarcarse en la aventura ‘fomentista” tenía muy claro que una de las condiciones imprescindibles que había que atar antes de echar a andar era contar con el concurso de Santiago Vidiella, quien, por su parte, cree que el proyecto no ofrece garantía alguna de éxito sin el liderazgo de Membrado. El intelectual de Calaceite, con no demasiada humildad, por cierto, le manifiesta, en una carta a su amigo de Belmonte, que “así Dios nos de salud para corresponder con buenas obras en pro del país a la estimación (un poco platónica) que nuestros coterráneos nos tienen y demuestran. Yo creo que es un signo de que aún hay esperanza de redención y de que el país no está del todo podrido, este responder de la gente cuando llaman D. Juan Pío y D. Santiago, es decir, los hombres que no quieren políticas ni trampas, ni han desmentido nunca su buena fe”.

En octubre de 1912, – el día 10, en el periódico T‘ierra Baja’- , aparece un Manifiesto o pregón público anunciador del nacimiento de la nueva sociedad y cuyo texto es publicado por todos los periódicos comarcales así como en los de Zaragoza y del resto de Aragón. La autoría de este manifiesto se atribuye, una vez más, a Membrado puesto que en el ‘nomenclator de operaciones y trabajos a realizar hasta la Asamblea General’, elaborado por Santiago Vidiella, se especifica que “el señor Membrado redactará un manifiesto a los tres partidos [judiciales], tan expresivo como conciso, invitando a la adhesión y razonando el fin de la sociedad y su Reglamento. En él figurará de necesidad esta proposición: Hemos de declarar que esta agrupación no tiene finalidad política alguna, como expresamos que demostrará con sus actos, respetando por igual todas las opiniones de sus adheridos”.

El Manifiesto tiene como destinatarias las poblaciones de los partidos judiciales de Alcañiz, Híjar y Valderrobres porque todavía no se ha decidido incluir en el campo de actuación del ‘Fomento’ a los pueblos del partido judicial de Castellote. El texto se publica en los periódicos pero, además, la junta constituyente realiza una tirada propia, en tamaño hoja de periódico, que lleva al final un faldón con cédula de adhesión o de suscripción. De estos boletines, por lo que parece, se publicaron unos mil ejemplares. El manifiesto está dividido en seis pequeños apartados. En el primero se cuenta la ‘casual’ aparición del proyecto en el mes de julio, con ocasión de la conferencia olivarera. Luego advierte de las dificultades con las que va a topar la iniciativa a la vista de que “los intentos hechos en varias ocasiones para asociar la región o parte, son el mismo número que los fracasos”. El pregón fomentista considera, a pesar de todo, que “nuestro deber es luchar contra la apatía del país, contra la ignorancia de lo que es la vida colectiva, contra las divisiones locales, contra las rivalidades políticas, contra la dispersión de los asociados desparramados por pueblos distantes entre sí, contra las tacañerías del egoísmo que rehuye las molestias de un viaje o escatima unas pesetas para los fondos sociales, contra las chacotas, censuras e ingratitudes que suele ser la cosecha obligada de los que cultivan el campo del interés común; …”
Lo que se ha construido hasta el momento es, según el manifiesto, “una forma de colectividad, la más sencilla posible, sin altas pretensiones y con un reglamento que consta sólo de 15 artículos” bajo el convencimiento de que “cualquier organismo puede realizar grandes fines si las personas que lo componen trabajan de buena fe por la causa común, mientras que la asociación de forma más perfecta está llamada irremisiblemente al fracaso, si sus miembros toman con indiferencia la acción respectiva a que cada uno está obligado”.
En la primera publicación del Fomento, la de su anunciación, no se olvida de lanzar esta advertencia reiterada hasta la saciedad y que llega a resultar obsesiva: “esta agrupación no tiene finalidad política alguna como esperamos que demostrará con sus actos, respetando por igual todas las opiniones de sus adheridos”. En definitiva, los ya consagrados como fomentistas bajoaragoneses quieren hacer público que, sin ningún “afán de medrar ni de notoriedad ni de beneficio particular alguno” abrigan el “propósito de laborar modestamente y sin ampulosidades pretenciosas, por la cultura y la riqueza del país, partiendo del principio de que las obras son la propaganda más eficaz y la única razón sólida para que el país se convenza de la buena voluntad en que los asociados inspiramos nuestra conducta”. Firman el documento, en Alcañiz y octubre de 1912, Julián Santa Pau.- Eduardo Jesús Taboada.- Santiago Vidiella.- Juan Pío Membrado.- Manuel Foz.- Ángel Espada.- Secretario: Víctor Navarro.

La sociedad ‘Fomento del Bajo Aragón’ echa a andar con toda propiedad en la primera asamblea general socios, reunida en Alcañiz el 14 de noviembre de 1912. De esta inaugural convención fomentista surge la primera Junta Directiva oficial y formal de la nueva sociedad. Su presidente es Juan Pío Membrado Ejerique; Vicepresidente, Julián de Santa Pau y la Figuera; Vocales: Santiago Vidiella Jasá, Adolfo Tomás Foz, Vicente Bardavíu Ponz, José Pascual Orna, Luis Bernard Clavería, José Tomás Daudén, Inocencio Soler Ronzano, Feliciano Azcón, Manuel Foz Bernaldo de Quirós (director de ‘Tierra Baja’), Ángel Espada (de ‘La Tribuna’), José Sanz (de ‘La Voz Regional’), Manuel Asensi Maestre (de ‘El Pueblo’).

Juan Balmaseda, Gobernador Civil de Teruel, firma el reglamento del nuevo colectivo surgido en el Bajo Aragón y lo sella el 4 de diciembre de 1912. El documento lleva, sin embargo, fecha de 29 de noviembre. Los fomentistas, y de modo muy especial su primer presidente elegido por los socios en asamblea, son escrupulosos en el cumplimiento de la normativa hasta la mínima formalidad y enemigos declarados de cualquier irregularidad. Es ya 8 de enero del nuevo año 1913 cuando se puede, al fin, confirmar la autorización gubernamental concedida a la nueva sociedad. La incertidumbre de las semanas precedentes crea no poca turbación e inquietud en el primer presidente del ‘Fomento’. Nada extraño, sin embargo, ha ocurrido. Tan solo que la notificación de la rúbrica de la primera autoridad provincial del 4 de diciembre se extravía en el servicio de correos de fin de año. Un saluda oficial del Gobernador a Membrado asegura que todo está en orden desde hace justamente un mes, aunque el presidente de la organización recién nacida no lo supiera.

Una de las primeras disposiciones de la dirección del ‘Fomento’ es publicar su Reglamento de 15 artículos y dos adicionales. Es un texto preferentemente administrativista. Los fines y objetivos de la organización están plasmados en el artículo primero: “Se constituye una sociedad de amigos de la cultura y del progreso en todos los órdenes, denominada: ‘Fomento del Bajo Aragón. Tendrá por fin cuanto se desprende de su título en el sentido más amplio y absoluto. Para alcanzar su objeto podrá emplear todos los medios moralmente legítimos.
Queda claro que los primeros fomentistas eluden concretar los fines que se proponen alcanzar con la nueva sociedad. Se persigue “el progreso del país en todos los órdenes”, a impulso un grupo de “amigos de la cultura”. El país de referencia es, como es sabido, y por criterio comúnmente aceptado en la época, la comarca del Bajo Aragón o Tierra Baja, predeterminada para el ‘Fomento’ en los partidos judiciales de Alcañiz, Castellote, Híjar y Valderrobres. La palabra ‘cultura’, especificada en este artículo primero del reglamento, trata de resaltar la conocida preocupación de los fomentistas por elevar el nivel cultural de la ciudadanía bajo-aragonesa y su interés por universalizar la escolarización de los niños y niñas, en una zona con altísimos índices de analfabetismo en este comienzo del siglo XX.

4.- La solemne presentación del ‘Fomento’ en sociedad

Con todos los papeles en regla, constituida ya la nueva organización bajo todas las autorizaciones exigidas por la legislación vigente, los promotores del ‘Fomento’ preparan ahora, en la primavera de 1913, su primera sesión pública. Será en Alcañiz, en el teatro de la ciudad, templo laico de representaciones artísticas y manifestaciones culturales locales y aun de todo el Bajo Aragón. La importancia que revistió la presentación del Fomento en Alcañiz, el 18 de mayo de ese mismo año, fue tal que en bastantes ocasiones, sin duda erróneamente, se ha señalado esta fecha como la de la constitución del ‘Fomento’.

En realidad, esta primera sesión abierta a toda clase de público formaba parte del programa preparado para la asamblea de primavera que habría de celebrarse en dos jornadas, los días 17 y 18 de mayo de 1913. Para el primero de ellos, a partir de las dos de la tarde, se convocó la Junta General de Socios en la que contaban con voz y voto “todos los inscritos que hayan satisfecho sus cuotas”. En el orden del día, estaba previsto que el secretario, Víctor Navarro, presentara la memoria de actividades desarrolladas desde las últimas reuniones. Tras su informe, se sometió a debate la propuesta de reforma del Reglamento, elaborada por los vocales Adolfo Tomás, Vicente Bardavíu y José Tomás. Aunque el ‘Fomento’, por estatutos y definición, nació para ‘fomentar’ el desarrollo integral y en líneas generales de la comarca, sin especificar o sectorializar demasiado sus fines y objetivos, estuvo siempre atento a los problemas que la vida cotidiana pudiera presentar. En esta ocasión del 17 de mayo de 1912, los socios debían adoptar un acuerdo sobre “parte y actitud que debe tomar el FOMENTO en el asunto del contingente provincial”. Este punto referido al nuevo aumento de contingente es el que Vidiella llamó “asunto de la Diputación” que, a su juicio, debía ser “el preferente” en la junta general de socios del ‘Fomento’. Vidiella asegura que “no está que arde el país porque duerme mucho; pero estamos a gran altura de grados los que vemos que el tiránico Estado, cobarde ya para aumentar los tributos cara a cara, pidiéndolos directamente al abrasado contribuyente, recargará sin tregua a las Diputaciones viniendo por este rodeo a matarnos sin remedio”.

La primera sesión pública, propiamente tal de ‘Fomento’, comienza a las diez de la mañana del 18 de mayo de este año 1913, en el Teatro de Alcañiz. La entidad ha confeccionado para su puesta de largo un traje de alta costura intelectual y cultural, sin olvidar la presentación de proyectos de interés para el desarrollo del país bajo-aragonés. Además del presidente Membrado, que pronuncia el discurso de clausura, publicado íntegramente en el ‘Boletín del Fomento’ así como en la prensa local y regional, la sociedad ha escogido a fomentistas de renombre a los que concede la palabra en ocasión tan señalada: Carlos Estevan, que pronuncia una conferencia titulada ‘Orientaciones del Fomento.- Riqueza y Cultura’; y Santiago Vidiella, quien leyó una lección magistral sobre ‘Labor y ahorro’. Junto a ellos, y para conceder protagonismo a algún representante de Alcañiz, el notario Eduardo J. Taboada presenta un ‘Proyecto de red telefónica comarcal’, prueba palpable e irrefutable de que la asociación nacía ‘fomentando’ planes de desarrollo integral para el país. También Membrado, a título personal y por aquellos mismo años hizo gestiones para la instalación telefónica en Belmonte y los pueblos limítrofes. Estas iniciativas por sí solas demuestran el carácter precursor que tuvo el ‘Fomento’ si tenemos en cuenta que el teléfono no llegó a muchas poblaciones del Bajo Aragón, entre ellas Belmonte, hasta bastantes años después de la guerra civil de 1936 a 1939.

“La cultura es la madre de la riqueza”, afirmó Estevan en un momento ya avanzado de su intervención en el teatro de Alcañiz aquel 18 de mayo de 1913. Quien así pensaba tenía que dejar sentado un preocupante diagnóstico: … Cualquiera que sea el punto de nuestra comarca a donde dirijamos la vista, encontraremos confundidos los signos de la pobreza con los de la incultura. […] Y ocurre preguntar: ¿No hay cultura porque no hay riqueza? ¿No hay riqueza porque no hay cultura? He aquí una especie de nudo gordiano…”.

La conferencia de Vidiella, que siguió a la de Carlos Estevan, se dividió en las dos partes que iban perfectamente señaladas en su propio título: ‘Labor y ahorro’. En la primera, se refería a la forma de “laborar” la tierra en zona de mucha sequía y mayoritaria en cultivos sin regadío. La segunda parte trataba de incentivar el ahorro como necesidad de supervivencia, en una sociedad rural condicionada por la incertidumbre de las cosechas, es decir, sometida a ingresos no seguros o regulares. Una intervención sobre materia económica, árida más que en apariencia, quedó convertida por Vidiella en una conferencia sobre historia atractiva para el público. El conferenciante era un gran divulgador de conocimientos… Las ilustraciones históricas, las referencias incluso al folclore popular, lograron mantener la atención del público que acudió a la primera sesión pública de la asociación ‘Fomento del Bajo Aragón’. Vidiella se había labrado a través de los años, por pura vocación, una rigurosa y completa formación histórica. Esta inclinación le llevó crear el ‘Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón’ que dirigió con probada competencia.
Al final de “la lección de agricultora”, que fue la primera parte de su conferencia, Vidiella citó al tratadista “más venerable entre los antiguos españoles”, como es Alonso de Herrera y al “más moderno, que ha nacido de las entrañas de nuestro Bajo Aragón: Juan Pío Membrado. Esta disertación de Vidiella, en la primera sesión pública del ‘Fomento’, desarrollada con un espíritu de asesoramiento al agricultor, es el fiel reflejo de las inquietudes que hicieron nacer al ‘Fomento’. Los ‘fomentistas’ son intelectuales del medio rural, personas acomodadas, que ejercen una función no regulada entre el campesinado y la Administración. Resulta complejo y sumamente difícil enjuiciar el trabajo y mucho menos posible, desde luego, la intencionalidad de estas personas. Parece, en todo caso, acertado afirmar de los promotores del ‘Fomento’, con José Ignacio Micolau en su trabajo publicado en el número 1 del Boletín del CESBA, año 1981, que “su posición de clase y el lugar que ocupaban en el aparato de poder les hacía debatirse en una profunda contradicción interna, su proyecto social era una mezcolanza de puntos progresistas y reaccionarios, la historia demostraría que ese conglomerado de reformismo y modernismo era impracticable”.

5 Los años más ‘fomentistas’

Fueron 1913 y 1914. A los tres días de que Membrado conociera la autorización gubernamental del ‘Fomento’, asiste, el 11 de enero de 1913, a la Fiesta del Árbol en Valderrobres que gracias a su discurso, recogido en los periódicos de los días y semanas siguientes, se convirtió en una jornada de clara exaltación ‘fomentista’. Cuatro meses después, la ya mencionada presentación de la nueva sociedad al público del Bajo Aragón en Alcañiz, el día 18 de mayo, sería un éxito que alentó a los promotores fomentistas a desarrollar numerosas actividades a lo largo de todo el año.

El ‘Fomento’ montó una especie de ‘misiones pedagógicas’ sobre agricultura, principalmente, por todos los pueblos de la comarca. Durante el año 1913, las pruebas de instrumentos para el campo, por ejemplo, se convirtieron en auténtica carta de presentación del ‘Fomento’ en cada pueblo. Cada jornada es una fiesta completa para la localidad en la que se realiza la exposición. A todas asiste Membrado acompañado de varios miembros de la junta directiva de la nueva sociedad. La primera feria ‘fomentista’ de maquinaria tiene lugar en Torrecilla de Alcañiz el 28 de septiembre de 1913. A esta muestra inicial siguieron, durante los ocho meses inmediatos, demostraciones en Valderrobres, Calaceite, Castellote, Valjunquera, La Codoñera, Castelserás, Torrevelilla, Valdealgorfa, Belmonte y Alcañiz.

Las jornadas ‘fomentistas’ por los pueblos se celebraban en domingo y comenzaban a las ocho de la mañana. Desde esta hora hasta el mediodía se realizaban las demostraciones de aparatos de labranza en los campos dispuestos al efecto. Por las ferias del ‘Fomento’ pasaron arados fabricados en la Casa García e Hijos de Monreal del Campo, un cultivador de cinco rejas construido por Luis Galve de Belmonte, la famosa sembradora de Miguel Folch de la Cerollera de quien Membrado fue auténtico agente comercial durante varios años, etcétera. A media mañana, se reunía la asamblea del ‘Fomento’ ante el pueblo entero congregado en las escuelas. En la convención de Torrecilla, según la crónica de Tierra Baja, Membrado leyó “unas cuartillas repletas de erudición y amenidad […] Expuso el motivo de esta conferencia, preliminar de otras muchas por los pueblos de la región, señaló los males de la centralización administrativa, apuntando la necesidad de dar satisfacción, a otras necesidades que no son materiales, pues al combatir la pobreza, hay que trabajar por la extirpación de la ignorancia y de la ineducación por ser el grado de cultura de los pueblos el barómetro de su bienestar y prosperidad”.

El año 1914 resultó decisivo en la vida del ‘Fomento’. El primer semestre culmina con las exposiciones a las Cortes y al rey Alfonso XIII. La primera está firmada por el presidente Juan Pío Membrado en Belmonte de Alcañiz el 18 de junio de 1914. De este texto se hacen tiradas en separata en la Tipografía de Heraldo, en Zaragoza. ‘Fomento’ no oculta, desde el primer párrafo, su interés por recordar a los señores diputados que “en una nación como nuestra España, eminentemente agrícola, de la prosperidad de ésta dependen en su mayor parte la grandeza de aquella. […] ” Y añadía: “en España, agricultura sin agua, es agricultura muerta;”. Por la ruta de reivindicación agrícola, la exposición ‘fomentista’ señalaba que “en esta comarca del Bajo Aragón, tenemos dos proyectos de pantanos que traerían inmensos beneficios; uno, el de Gallipuén de Alcorisa, cuyo total presupuesto no llega a un millón y medio de pesetas, y cuya zona regable está dispuesta para el riego. El proyecto marcha con tal lentitud que llega a desesperanzar a los pueblos interesados. Otro, el pantano de Santolea, que abarca dilatada zona, que interesa a muchos pueblos, pero cuya magnitud se agranda todavía más ante nuestra pobreza presente”.
La exposición del ‘Fomento’ al Rey Alfonso XIII es de gran atrevimiento, aunque más genérica que la dirigida a las Cortes, referida a la situación de desamparo en que se encuentran los pueblos rurales de España. Firmado también por Membrado, en nombre del ‘Fomento’, el informe al Rey está fechado el 20 de junio en ‘Belmonte (Teruel)’. Plantea la emigración como un problema real en el comienzo del nuevo siglo y asegura al monarca que “se está desmembrando vuestro Reino: pierde súbditos en los emigrantes, que empezaron contándose por miles y hoy se cuentan por millones. […] Denuncia el distanciamiento entre el pueblo y la corona, que califica de “gravísimo”. Señala a los vecinos de los pueblos rurales como esos “españoles a los que no llegan las frecuentes y cuantiosas dádivas que a otros se prodigan”. En definitiva, la exposición elevada a la atención de Alfonso XIII es una llamada angustiosa sobre la dramática situación en que vive “una inmensa masa campesina empobrecida”. Si el ‘Fomento’ acude al monarca en defensa de la clase rural es “es porque en nadie más tenemos ya esperanza”, subraya el texto firmado por el presidente del ‘Fomento del Bajo Aragón’.

6.- Zona de actuación e influencia

Quizá movidos por el reconocimiento y aceptación de la nueva realidad provincial que impera desde 1833, aunque fuera de manera resignada en algunos casos, los impulsores del ‘Fomento del Bajo Aragón’ parece que en ningún momento llaman a participar en su proyecto a las poblaciones de la zona, también bajoaragonesa de Caspe, aunque adscritas a la provincia de Zaragoza y no a la de Teruel. El ámbito de actuación de la nueva sociedad se circunscribe a los partidos judiciales de Alcañiz, Castellote, Híjar y Valderrobres, todos pertenecientes a la provincia de Teruel.

Varios promotores, entre ellos Membrado, hubieran preferido lanzar la sociedad sólo en los partidos de Alcañiz y Valderrobres, a modo de ensayo o prueba. Pero la presión de algunas personalidades, como José Pascual Orna, de Albalate del Arzobispo, hizo que los pueblos del partido judicial de Híjar fueron admitidos en el ‘Fomento’ ya durante el periodo de su gestación. Casi al mismo tiempo se integraron los de Castellote. El primer reglamento del ‘Fomento’, aprobado en noviembre de 1912 y difundido a partir de los primeros días de 1913, certifica, en uno de sus dos artículos adicionales, la implantación de la nueva organización en los cuatro partidos mencionados de la provincia de Teruel. Esta, es por tanto, la zona de actuación e influencia del ‘Fomento’.

La primera lista de socios que publica el ‘Fomento’ es de 253, distribuidos entre los partidos judiciales de Alcañiz con 132; Castellote, 42; Híjar, 12 y Valderrobres, 54. Trece socios residen en Zaragoza. La localidad que aporta mayor número de adheridos es Alcañiz con 37, seguida de Castellote con 30. Poblaciones importantes como Híjar, cabeza de partido, Calanda, Mas de las Matas o Andorra, brillan por su ausencia en el ‘Fomento’. La entidad entrará en Calanda de la mano del dinámico secretario del Ayuntamiento, Luis Gómez, hacia 1914. Otras poblaciones tienen una presencia puramente testimonial con un solo representante. Es el caso de La Cañada de Verich, Fórnoles, Ráfales, Urrea de Gaén, Aguaviva, Cantavieja, Foz Calanda, Mirambel, Las Parras de Castellote y Seno.

El ‘Fomento’ logró reunir en solo seis meses a 253 socios de cuota, que llegaron a ser 300, de 33 poblaciones distintas de la comarca. En la polémica que mantuvo Membrado con el periodista A.Álvarez Estrada y a la que me referiré más adelante, el antiguo presidente de la sociedad ya desaparecida afirmó que “lo que hay que desear es […]que se funde otra agrupación (no local, que eso es mucho más fácil) [sino] comarcal o regional que actúe con mayor acierto en beneficio del país, cosa hoy [1921] ya más factible por el ascenso que se advierte en cuanto a cultura y riqueza, respecto a aquellos ya en tanto lejanos días”.

7.- Objetivos detallados del ‘Fomento’

Puesto que el propósito de los regeneracionistas del Bajo Aragón fue crear una sociedad para ‘fomentar’ el desarrollo comarcal en todos los aspectos, aunque en líneas muy generales y sin descender a lo concreto, al menos como punto de arranque o de partida, no resulta sencillo pretender detallar los fines u objetivos que sus promotores señalaron para el ‘Fomento’. No obstante, creo que se pueden especificar algunas de las metas que los ‘fomentistas’ se propusieron alcanzar:

a) Promover la CULTURA con mayúsculas, como fuente principal de progreso y aun de riqueza. Para ello era objetivo de primer orden combatir el alto nivel de analfabetismo, lograr la escolarización tanto de niños como de niñas y elevar el nivel de la enseñanza en las poblaciones rurales.
b) Modernizar la AGRICULTURA, desde el criterio y el convencimiento de que España era eminentemente agrícola y debía seguir siéndolo. En la agricultura radicaba su principal fuente de riqueza. Aumentar el número de hectáreas de regadío era una aspiración irrenunciable.
c) Reducir, hasta acabar con él, el desequilibrio entre la vida urbana y la rural.
d) Promover la descentralización administrativa.
e) Situar al Bajo Aragón en el nivel de infraestructuras (ferrocarril, carreteras, pantanos, etcétera) en que ya se encontraban otras regiones.
f) Defender a los ayuntamientos, a las instituciones municipales, como a todas las instituciones locales o comarcales que se encontraban desamparadas y abandonadas a su suerte mientras se les exigía aportar a las cargas del Estado mucho más de lo que podían sin recibir apenas mínimas e irrisorias compensaciones.
g) En definitiva, la defensa sin paliativos de la vida en las pequeñas poblaciones y poner el máximo esfuerzo en combatir la despoblación y la creciente emigración del medio rural al urbano.

En este apartado de la consecución de objetivos merece la pena señalar, aunque sea brevemente, el apoyo que el ‘Fomento’ recibió de los medios de comunicación de la época. Para conseguir ayuda de la prensa, los ‘fomentistas’ incluyeron a los directores de los periódicos comarcales, como se recordará, entre los vocales de pleno derecho de su junta directiva. Tanto los periódicos más conservadores como los más progresistas, prestaron suma atención al nacimiento y desarrollo del ‘Fomento’. Al margen de los medios de Zaragoza, en vida del ‘Fomento’ se publicaban en el Bajo Aragón ‘La voz de la región’, ‘El Pueblo’, ‘La Tribuna’ y ‘Tierra Baja’. Las salvas adulatorias de este último periódico conservador, dirigido por Manuel Foz Bernaldo de Queirós y protegido por el diputado de derechas, Rafael Andrade, resultaron más perjudiciales para el ‘Fomento’, en bastantes ocasiones, que el apoyo, no exento de crítica, que le prestaban ‘La Tribuna’ o ‘El Pueblo’. El director de este último, Manuel Asensi, mantenía una fluida correspondencia con Membrado y no dejaba de requerir la presencia de su firma en todas las ediciones del periódico.

‘La Tribuna’, dirigido por el ya citado Ángel Espada, publicó un artículo editorial, el 27 de octubre de 1912, en el que lanzaba algunas advertencias de gran interés al ‘Fomento’. Así, por ejemplo, el periódico entendía que “a varias personas de fuera de este país, pero que están encariñadas e interesadas por nuestra comarca, ha causado extrañeza que el organismo provisional del ‘Fomento del Bajo Aragón’ no haya expuesto en su Manifiesto y Reglamento a la publicidad con toda claridad, con mayor detalle y con más concreción, las aspiraciones, los deseos, el objetivo y la finalidad que se propone y persigue, al pretender crear tal institución en los tres partidos más bajos de nuestra provincia; entienden otras que su desenvolvimiento, su acción, debiera hacerse extensiva a más pueblos y finalmente hay quienes desean que, de momento, y antes de haberse constituido definitivamente el nuevo organismo, se dedicara ya sin más dilaciones a defender los intereses de la viticultura tan quebrantada por la plaga filoxérica en los pueblos de Montalbán, Castellote, Híjar, Alcañiz y Valderrobres…”
‘La Tribuna’ invitaba a las personas y poblaciones que todavía no se habían integrado en la nueva sociedad a adherirse al movimiento colectivo iniciado a favor del progreso comarcal. Y, como en una exclamación espontánea, el editorialista proclamaba: “¡Fomento!: frase hermosa que por sí sola encierra calor, abrigo, auxilio, protección, incremento de riqueza, promoción de adelantos y mejoras en lo material, como es la agricultura, la industria, el comercio, las artes, los oficios y las obras públicas; y en lo moral, la instrucción, la educación, la cultura y el progreso; la luz y la vida en todos los órdenes”.

8.- Logros alcanzados

En una organización de programa no excesivamente definido, como acabamos de ver, no es fácil detallar sus fines y objetivos pero tampoco el ‘Fomento’ tuvo demasiado tiempo, dada su corta existencia, para alcanzar grandes logros, aunque, sin duda los tuvo.

H e aquí algunos de ellos:

a.- Su misma denominación fue un fruto conseguido, que maduró pronto y se pudo consumir más allá de su propia existencia. La volunta de ‘fomentar’ el desarrollo comarcal en todos los aspectos ha existido siempre, por fortuna, en esta tierra, aunque quizá el número de ‘fomentistas’ creció con el paso del tiempo y fue mayor desde que existió una sociedad con el específico título de ‘Fomento del Bajo Aragón’

b.- El ‘Fomento’ creó su propio Boletín Informativo del que Membrado cuidó de guardar una colección completa y que publicó 10 números, distribuidos entre sus socios, en apenas dos años.

c.- Además de disponer de su propio órgano informativo, el ‘Fomento’ tuvo un impacto mediático, – por utilizar terminología actual –, muy superior al de los partidos políticos e instituciones o entidades de la época. En el Archivo Membrado de Belmonte existe un gran apartado reservado a los documentos relacionados con el ‘Fomento, distribuidos según el orden establecido por Juan Pío Membrado. Pues bien, la dedicada al ‘Fomento’ es la sección del Archivo más nutrida de ejemplares de periódicos, todos con informaciones referidas, de una u otra forma, a esta sociedad creada por los regeneracionistas bajoaragoneses que se adelantó a su tiempo por la pericia mostrada en la utilización de los medios de comunicación.

d.- El ‘Fomento’ fue precursor en la organización de eventos culturales como ferias, conferencias y exposiciones por todos los pueblos de la comarca.

e.- La sociedad ‘fomentó’ el asociacionismo, la relación y la convivencia entre los vecinos de los pueblos y de éstos con los de la ciudad cabecera de comarca de una forma con escasos precedentes hasta entonces.

f.- El ‘Fomento’ fue pionero en la manera y, sobre todo, en la frecuencia con la que se dirigió a toda clase de instituciones en defensa de los intereses generales del Bajo Aragón.
g.- Esta sociedad creada por los regeneracionistas bajo-aragoneses aportó varios miembros a las campañas municipalistas de Aragón y que se realizarían también en toda España entre 1915 y 1920, preferentemente. Inocencio Lucea, secretario de Fuentes de Ebro, Juan Pío Membrado y el secretario de Calanda, Juan Gómez, se relacionan con otros municipalistas como Julio Senador Gómez (Castilla) o Guillermo Aullt (Baleares). Probablemente si Membrado hubiera participado en las asambleas municipales como presidente de la sociedad el ‘Fomento del Bajo Aragón’ su aportación habría sido más eficaz de lo que fue, que lo fue en muy alto grado.

9.- Causas de la rápida desaparición del ‘Fomento’

Antes de nada, hay que dejar sentado que el ‘Fomento’ sucumbió a las divergencias y disensiones internas existentes entre varios de sus principales dirigentes, diferencias muy preferentemente de carácter ideológico relacionado con la política. No resulta fácil llegar a una conclusión tan explícita como ésta después de años de investigación sobre el transcurrir de la sociedad. Y no es sencillo porque nunca, de forma clara y sin reservas, alguno de sus miembros reconoció la aparición de estos problemas apuntados en el seno del ‘Fomento’.

Existen, sin embargo, numerosos testimonios documentales que corroboran un final precipitado del ‘Fomento’ a causa de ciertos desencuentros políticos entre sus miembros. Ya a comienzos de 1913, en los primeros momentos de la andadura iniciada por la nueva sociedad, y para evitar malos entendidos, aparece un nuevo manifiesto titulado ‘Unas palabras al país’, firmado por Juan Pío Membrado, “con aprobación de la Junta Directiva” y fechado en Belmonte el 20 de diciembre de 1912. Los equívocos, con los que el ‘Fomento’ desea acabar, están relacionados con las vinculaciones políticas de los miembros del colectivo. El presidente no oculta que entre los asociados hay “jaimistas, conservadores, liberales, republicanos y acaso socialistas. ¿A cuáles hemos de rechazar? A nadie; no hay derecho. Como políticos los respetamos, como bajo-aragoneses los tenemos que amar”. El presidente es explícito al afirmar que “no hay nadie a quien no se le alcance, ni se oculta a esta Junta Directiva, que el día en que dentro del ‘Fomento’ se quisiera hacer política, ese día sería el de su muerte. Luego no se puede hacer política dentro de él, sin el propósito deliberado de matarlo. Y si los iniciadores quisieran ahora matarlo ¿a qué haberlo creado?”. Unos meses después, el 21 de octubre de 1913, en una carta privada, reconocería el marcado tinte conservador que iba adquiriendo la nueva asociación, aunque dejaba claro que “el ‘Fomento’ es conservador porque no han querido entrar los liberales”.

Los ‘fomentistas’ pretendieron ser inmaculados políticamente, pero nunca las tuvieron todas consigo en este aspecto. Igual que ocurre hoy, el desencanto ante la clase política hizo que muchos promotores del ‘Fomento’ ambicionaran el vano e iluso propósito de crear un movimiento que obtuviera los mejores fines y objetivos para su comarca, pero siempre al margen de la política convencional. En un informe de Víctor Navarro con las bases para la formación del ‘Fomento del Bajo Aragón’, el futuro secretario de la nueva sociedad proponía sentar el principio de que “la agrupación la intentamos sin miras a bando político alguno: en este sentido no es política ni busca sólo hombres de determinada opinión, al contrario, es conveniente agruparnos y entendernos los que en política pensamos de diferente manera, respetándonos la más absoluta autonomía, para ver de aprovechar todas las políticas no en riñas entre los pueblos, sino en beneficio de nuestro común interés, que es, el mayor bienestar moral y material posible de la comarca”.

Juan Pío Membrado comentó el informe del secretario apuntando que es “difícil, muy difícil” cumplir la propuesta de Navarro quien, por cierto era un carlista del momento, enfervorizado jaimista, natural de Mazaleón pero afincado en Zaragoza donde tenía bufete abierto. Membrado corrobora esta dificultad con una advertencia o consideración que quizá no agradó demasiado al abogado jaimista: “Somos pocos, poquísimos, los que en política pensamos de una manera austera, abnegada, pura, enderezada al bien común, independiente de los derechos particulares y bastardos asequibles por el mangoneo mal llamado político. Quien no renuncie del todo y para siempre a la esperanza de esos provechos, no es útilmente agrupable en el sentido de la base: es más; es una levadura de desunión y fracaso. Y esta renta espanta”.

Desde el mes de febrero de 1914, la salud de Membrado era más frágil que nunca y en mayo pidió a sus compañeros de junta directiva que buscaran un socio dispuesto a sustituirle como presidente de la organización. Puesto que sus ruegos no son atendidos el presidente leyó cinco cuartillas ante la junta del 5 de noviembre en las que explicaba los motivos de su dimisión irrevocable. En esa sesión se eligió una nueva junta para los años 1915 y 1916, integrada por: Epifanio García Ibáñez, presidente; Carlos Estevan Membrado, vicepresidente; Víctor Navarro Vicente, secretario; Mariano Domenech Sarvisé, vicesecretario y gestor. Membrado, que habíaa dejado dentro de la nueva dirección al “sobrinísimo” Carlos Estevan, quedaba como delegado de la sociedad en Belmonte mientras que Vidiella, cuyo desencanto por el devenir de los acontecimientos en el seno del ‘Fomento’ debió de ser mayor, no aparecía ni como representante de Calaceite en la agrupación.

La nueva dirección del ‘Fomento’ solicitó al Gobierno de España la concesión a Membrado y Vidiella del título de Caballero de la Real Orden de Carlos III. El Rey Alfonso XIII, a instancias de su Gobierno al que presenta los expedientes el Marqués de Lema, les concede esta distinción en 1915.
La dimisión de Membrado es un duro golpe, casi definitivo, para el ‘Fomento’. No obstante, la organización se mantiene. En 1915 aprueba un nuevo Reglamento para la entidad y estudia la puesta en marcha de una Bibliotea circulante comarcal. Pero la vida del ‘Fomento’ languidece de forma palpable.

‘Tierra Baja’ se hace eco de la dimisión de Membrado en una extensa información repleta de elogios hacia el cofundador y primer presidente del ‘Fomento’. Pero el periódico entiende que la sociedad vive todavía sus primeros momentos y considera que “el fruto al principio tiene que ser moral, más que material. Y, además, entiende que “hay que hacer ver a la comarca, hasta convencerla, que la labor del ‘Fomento’ en los primeros años, es de propaganda, de gerrilleo de sus fuerzas, hasta poder formar compacto cuerpo de ejército y de unión de todos los que tienen verdadero cariño al terruño donde viven y piensan morir”.

El caso fue que ‘Fomento’ nació poco menos que por casualidad, sin previo aviso, y se fue muriendo como por inanición, sin que hasta hoy nadie haya sido capaz de certificar el momento concreto y exacto de su defunción.

10.- Una educada polémica posterior

Juan Pío Membrado y el periodista de ‘Tierra Baja’, A. Álvarez Estrada polemizaron sobre el ‘Fomento’, en el mes de marzo de 1921, a los nueve años de la aparición de la sociedad y seis después de su desaparición. En el número 813 del periódico, correspondiente al 12 del citado mes, aparece un largo artículo de Membrado, titulado ‘Sobre el Fomento del Bajo Aragón’. El artículo va precedido de una breve nota firmada por las iniciales de A. Álvarez Estrada en el que el periodista señala que una “ligerísima alusión al ‘Fomento del Bajo Aragón’ ha motivado, […] una carta de D. Juan Pío Membrado señor ilustre solitario de Belmonte…”

Membrado acepta las “las censuras dirigidas a aquella agrupación. Al público actuó el ‘Fomento’ y el que actúa en público, ipso facto, queda sometido al comentario y a la crítica”. Entre los logros alcanzados por la sociedad, según quien fuera su presidente, y a los que me acabo de referir, Membrado destaca el haber promovido la “fraternidad de los pueblos entre sí y de estos con la ciudad”. Pero es importante que nos detengamos en esta observación: “Las reuniones oficiales en Alcañiz se celebran, como era natural y la ciudad nos cobijaba con notable hospitalidad, que sólo se anubló en unos momentos pasajeros de encrespadas pasiones político-sociales, pero que pronto se dominaron, aunque ningún bien hicieron ni al Fomento ni a Alcañiz”.

El número 815 de ‘Tierra Baja’ del 26 de marzo de 1921 publica la contestación de Álvarez Estrada dentro de su columna ‘La vida social’ y con un título específico sobre la ‘Influencia del ‘Fomento’ en la vida social de la región’. “Una frase suelta nos trajo la apreciadísima relación de D. Juan Pío Membrado y la lamentación de este gran hombre que al revés que el ‘Fomento’ quiso mucho y pudo poco, nos imponen, correspondiendo a su delicadeza y caballerosidad, el deber de franquear nuestra convicción, la inexcusable obligación de sincerar que el ‘Fomento’ mucho pudo y poco quiso: Nadie vea deseo de molestia para nadie”, observa el periodista Álvarez Estrada en su artículo.

Con afilada ironía, Estrada asegura que “pudo mucho” el ‘Fomento’ porque “indudable y elocuente, la lista de socios albergaba nombres de mayor prestigio de la comarca. (No se olvide que no son los más ricos los más prestigiosos, como lamentablemente se confunden en la realidad). Allí estaba Taboada, nuestro cultísimo notario; allí D. Luis Gonzalez, Mn. Vicente Bardaviu y D. Manuel Foz; allí D. Santiago Vidiella; allí el académico ex secretario de Mazaleón; allí el catedrático de la Universidad Central D. Luis Mendizábal; allí D. Epifanio García Ibáñez, D. Carlos Estevan, D. Emilio Peransi, D. Andrés Lorenzo, D. Ángel Espada y cien más que en los pueblos culminan y en la región brillan. Todos los prohombres de la intelectualidad bajo aragonesa, todos los poderosos en cultura y en posición, la flor regional estaba en el ‘Fomento’, acorría al ‘Fomento’, valorizaba al ‘Fomento’… Luego cabe asegurar que mucho pudo…”

Los logros que el propio Membrado numera son poca cosa o nada para Estrada quien recalca que “es poco, muy poco y a cualquiera se le ocurre esperar de la inconmensurable asociación de voluntades y de la ilimitada suma de poderes que en ‘Fomento’ convergían, no los cabos sueltos de cuatro palabras o cuatro cosas oportunistas y pasajeras; no la iniciación de vagos quejidos de personalidad regional; no el acuse de intenciones bondadosas y fraternales, no; sí acciones de memoria imperecedera; sí realidades brillantes de prosperidad e impulsión característica nuestra; sí movimientos que de los inteligentes a los voluntariosos y de un tiempo a otro tiempo, transmitieran en herencia forzosa del alma nuestra la nobilísima aspiración de ser más de lo que somos, de inquietarnos por la tierruca y sentir sus alegrías y llorar sus dolores restando simultáneamente la apatía e indiferencia proverbiales que denotan a lo lejos, aparentemente, la insuficiencia del calzón corto”. Y eso no lo hizo el ‘Fomento’, si bien pudo…; y por eso es de pensar que no quiso…”.

En honor a la verdad y en justicia hay que señalar que Estrada tampoco propone fines y objetivos demasiado concretos para el ‘Fomento’. Y, por otro lado, hay que decir que si algo logró esta sociedad fue incentivar en los bajo aragoneses esa “nobilísima aspiración de ser más de lo que somos”, una de las reclamaciones de Álvarez Estrada.

11.- Conclusiones

• El F. como sociedad al margen de la política, resultó imposible.
• El F. fue identificado con las clases pudientes y conservadoras.
• La izquierda se mantuvo expectante, alejada del F.
• Dentro del F. la convivencia entre los más progresistas y los jaimistas, por ejemplo, resultó insufrible, según todos los indicios.
• Los periódicos, de cualquier línea editorial, no entorpecieron la labor del F.
• La influencia del F. fue más allá de su propia existencia que fue tan corta.
• Puede decirse que tras el largo desierto de la dictadura franquista, con el advenimiento de la democracia, el F. ha resucitado en el Bajo Aragón.
• ¿Qué es sino un Fomento del desarrollo del Bajo Aragón, a través de las humanidades, este Instituto de Estudios Humanísticos de Alcañiz-IEH?
• En definitiva, la conmemoración de estos cien primeros años transcurridos desde el nacimiento del ‘Fomento’ nos hacen volver la vista hacia atrás y, como pensaba Vidiella, también hace un siglo, “el conocimiento del pasado es impulso del futuro”.

Nada más. Muchas gracias por su atención.

RAMÓN MUR

ALCAÑIZ, 21 de noviembre de 2012.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s