La pusieron sin avisar, la quieren quitar por la brava

La polémica balconada, vista desde dos ángulos distintos. (Fotos tomadas de ‘Amigos del Mezquín’).

Ramón Mur

La polémica balconada de San José, que rodea la ermita, fue colocada sin avisar ni consultar a nadie y ahora perece que alguien la quiere quitar, probablemente con nocturnidad y alevosía, por la fuerza brava. La balconada quedó instalada en la primavera de 2011, justo antes de las elecciones municipales. De entonces a hoy ha habido numerosas protestas de palabra y por escrito en el ya tristemente famoso foro de Belmonte, pero nadie se había tomado la justicia por su mano. La nueva Junta de Mantenimiento de la ermita planteó en una asamblea su criterio de que, aunque no gustaba el enrejado que parece encarcelar a la ermita y mucho menos que se hubiera colocado sin consultar al pueblo, ahora consideraban los miembros de la nueva junta que mejor es dejarla como está puesto que quitarla supondría un coste añadido a los muchos gastos que de por sí acarrea mantener dignamente el santuario y su entorno. Nadie manifestó nada en contra de este criterio y se dio por buena la decisión de la nueva junta. Sin embargo, en este mes de agosto, después de más de un año de que fuera instalada, la balconada ha sido dañada en cinco puntos, de forma claramente deliberada, forzando los anclajes y cuarteando el cemento de la bancada sobre la que se sostiene el enrejado.

La dichosa balconada de San José está envuelta en una nebulosa desde el primer momento de su inesperada, al menos para muchos, instalación. La junta anterior de la ermita desembolsó 5.000 €, recaudados de las aportaciones de los socios, por la instalación del largo balcón que rodea a la ermita. ¿Es alto o bajo el precio? Al parecer, es lo que cobró el instalador, el resto dejó de cobrarlo como acto generoso del bienhechor instalador del santuario. Así será si así se nos ha dicho. Pero también podría pensarse, mientras todo este asunto siga cubierto por esa pertinaz nebulosa, que el desembolso de los cinco mil del alerón pudiera ser una ganga para quien los cobró puesto que el material utilizado sería, si no ya desechable sí al menos tan obsoleto como para que el instalador necesitase desprenderse de él. Sólo basta comparar los perfiles de hierro empleados en la polémica balconada de San José con los utilizados en otras balconadas que adornan, bien es cierto, otros puntos de la población. Y en cuanto al precio, también conviene afirmar que otras instalaciones similares, de mejor calidad pero de menor extensión, han tenido un coste cercano al pagado en la ermita del que, además, no existe factura alguna por ninguna parte.

La balconada que pusieron sin avisar, ahora la quieren quitar por la brava. ¿Es alguien que se opuso a su instalación o, vaya uno a saber, la quiere destrozar alguno de los promotores de su instalación? Estos son algunos de los hechos más destacables que merecen ser comentados sobre la tan traída y llevada balconada de la ermita levantada al glorioso patriarca San José sobre un cabezo de pinar y carrascas, situado frente a la población de Belmonte de San José, en el alto valle del Mezquín, mirando al Bajo Aragón.

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