La inmunidad de los chorizos

Ramón Mur

Existe hoy una especie de pudor reverencial, que es más bien puro miedo, por denunciar a las personas, por lo general políticos, que utilizan a su antojo los dineros de los contribuyentes. Es decir, que los chorizos de hoy gozan de una injustificable inmunidad. El chorizo, claro, tiene familia y parece como si ésta hubiera de ser el escudo que preserve al chorizo de todo ataque y castigo merecido. No se puede denunciar al chorizo porque su afligida esposa y sus inocentes hijos van a sufrir en sus carnes las consecuencias de unas fechorías de las que es autor su progenitor pero no ellos mismos. Y entonces, pues para que los justos de su familia no paguen por lo pecador que es el cabeza, resulta que salen de rositas aquellos y éste, los justos pero también el pecador.

El choriceo abunda hoy por todas partes. Los clubes de fútbol adeudan pagos por cifras millonarias a futbolistas, a otros clubes y a instituciones incluso. Pero hay que andar con pies de plomo antes de denunciar a los mandatarios chorizos de los clubes. ¡Pobrecitos! Salen los jugadores del Rayo Vallecano a reclamar las nóminas de los diez meses trabajados a la familia Ruiz Mateos y parece como si fuera una inmoralidad sacar una vez más a la luz los “infortunios” de la abnegadísima familia industrial de Rumasa, la de ayer, la antigua, y la de hoy, la nueva.

Antes de denunciar a un alcalde, reconocido como líder del choriceo aquí y allá, hay que tentarse mucho la ropa porque enseguida le reclaman a uno pruebas y más pruebas. ¿Y qué más pruebas que las quejas de numerosas empresas que aseguran haber acabado una obra municipal hace más de dos años y el cliente municipal no les ha pagado todavía un euro? Pero, claro, una vez más, sale la compasión social hipócrita a reclamar indulgencia para el alcalde chorizo.

Los diputados viajan todos en primera clase por aire, en avión, o por tierra, en el AVE. Los pasajes son siempre costeados por las instituciones. Es un abuso, un robo, un auténtico choriceo porque en clase turista se viaja muy bien. El diputado que desee viajar en clase Club o preferente, que pague la diferencia de su bolsillo. Pero no. No se les puede acusar de chorizos ni en estos tiempos de crisis económica interminable.

Total, que el choriceo campará a sus anchas si entre todos no frenamos su crecimiento. Ante la proximidad de las elecciones, cada votante sabrá a quien vota. Pero quien vote a un chorizo, luego que no se queje si le siguen robando el pan del morral.

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Una respuesta a La inmunidad de los chorizos

  1. esmolet dijo:

    D’acord, per a variar.

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