La importancia de saber callar

Guardo silencio pero hago una súplica: que me dejen en paz.

Ramón Mur

Saber callar a tiempo es una gran virtud. Y los silencios son muy importantes, tanto en momentos de tristeza como de gozo. En tiempo de dolor el silencio ayuda a guardar la pena a condición, eso sí, de que se evite la preocupación obsesiva. También en medio de la euforia que producen los instantes más alegres es bueno saber callar, sobre todo para que la alegría de uno no sea tan desmesurada que pueda perturbar a los demás.

Ante la tormenta vivida esta semana en el ‘Foro de Belmonte de San José’, deseo guardar silencio. Sólo escribo para confirmar que no fui autor de ninguno de los comentarios que siguieron a la entrada titulada ‘Miaaaaauuuuuuu’. Sin embargo, varios de los contertulios del foro pensaron que yo era uno de los más críticos al autor del artículo inicial. Y me dedicaron algunos insultos y variadas descalificaciones a las que no pienso replicar.

Pero sí quiero suplicar que la próxima vez que alguien intuya la presencia de mi mano tras alguna de las entregas registradas en el foro, tenga la amabilidad de preguntarme si he entrado en el portal sin firma, amparado en el anonimato, algo que nunca he hecho en mi vida. Pero lo que más pido a todos los foreros de Bellmunt es que me dejen en paz. Porque no fue el que jugó a la gallinita ciega, con los ojos vendados, quien se llevó todas las collejas. El más vapuleado fui yo sin haber participado en el juego.

De verdad, que me dejen en paz, que estoy como aquel que decía: “he hecho buena pelea, he concluido la tarea y he preservado la fe”. Algunas victorias he conseguido. Pero no todo ha sido para mí triunfar en esta competición que es la vida y, sobre todo en los últimos años, no me he molestado en preservar la fe en nada. Pero sí puedo afirmar que he hecho ya mucha faena. Y, ahora, como se dice vulgarmente, “el que venga detrás que arree”. Yo sí que me retiro a los cuarteles de invierno y no sólo por Navidad, sino que quiero acuartelarme también en primavera, verano y otoño. Saludos afectuosos para los que me quieren bien y a quienes me detestan también les pido que me dejen en paz, aunque les pueda molestar la licencia que me tomo al hacerles este ruego.

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7 respuestas a La importancia de saber callar

  1. Silvia Cavero Ripa dijo:

    Lamento lo que te ha ocurrido. Te felicito por tu saber estar y “saber callar”. Espero que ese retiro no sea en todos los campos, porque hay personas a las que les gusta leerte.
    Que nadie calle tu verdad.
    Un abrazo.
    Silvia C.

  2. ramonmur dijo:

    Gracias. Mi silencio no se extenderá hasta mi blog sino que se refiere sobre todo a esos foros donde unos firman y otros no. Yo soy de los que piensa que hay que firmar siempre. Ramón Mur

  3. Lali. dijo:

    Ánimo Ramón , por aquí se te quiere mucho.

    • Ramón Mur Gimeno dijo:

      Ya sé que hay gente, y quizá no seais pocos, que me quiere bien. Pero es duro comprobar que en este mundo te pueda pasar esto que a mí me ha pasado: sencillamente que alguien piense, sin la menor prueba, que yo soy el autor de eso que no he escrito y se ponga a rebatir en mi persona algo que yo nunca escribí. Por eso pienso que los foros en los que no se firma, sobre todo de pueblos tan pequeños como Belmonte, no deberían estar permitidos: o se firma o se cierra el foro. Así de rotundo. ¿ La medida sería menos democrática que la actual de permitir que te insulten sin pruebas de haber escrito lo que con toda irresponasbilidad te adjudican?

  4. María Herrero Herrero dijo:

    Amigo Ramón, qué grande eres.
    Alégrate de que te hagan daño estas cosas porque eso demuestra que no formas parte de esa estirpe de gente ruin cuya ética es inversamente proporcional a su ignorancia. Por suerte, en el lado de la balanza de la gente que te quiere, que te valora y admira, estamos muchos más. Un abrazo!

  5. ramonmur dijo:

    Amiga María: sólo me sale agredecer tu comentario. Sois muy pocos los que habéis mostrado una solidaridad que parecería exigible en casos así. Pero está claro que tal solidaridad resulta o mínima o inexistente en esta sociedad por la que nos movemos. No merezco los elogios que me dedicas, pero exijo la misma comprensión para una persona ofendida, en este caso yo mismo, que la que exigiría para cualquiera otra en una situación similar.

  6. Rosabel dijo:

    Hola Ramón, desde la Asociación Empresarial del Mezquín, con la que tan desinteresadamente has colaborado, te apoyamos y te pedimos que levantes el ánimo “estamos contigo”. Ya solo faltaría que no nos dejasen hablar, y por nuestra relación de muchaos años podemos testificar por tu honestidad y sabemos, como muchos saben, que nunca darías una opinión de forma anónima.
    Muchos abrazos y por favor no dejes de escribir.

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