Humano, pero olvidado

Ramón Mur

La Diputación General de Aragón o Gobierno de la Comunidad Autónoma prepara los fastos para la conmemoración del Seiscientos Aniversario del Compromiso de Caspe que, en realidad, fue primero Concordia de Alcañiz, concordia que se alcanzó entre los hombres ‘buenos’ en la Colegial de Santa María y que de ella salió maduro el Compromiso de Caspe para coronar rey al castellano Fernando de Antequera o de Trastamara. Pero de los prolegómenos de concordia que hubo en Alcañiz, apenas existe un recuerdo de puro trámite, aunque el ayuntamiento de esta ciudad ha sido tímidamente invitado a la preparación de los actos conmemorativos y algo caerá en las cercanías de Motorland. Aunque nadie lo reclame, ni siquiera en la capital del Bajo Aragón, está claro que la efemérides debería ser reconocida como ‘Seiscientos Aniversario [o Sexto Centenario] de la Concordia de Alcañiz y Compromiso de Caspe’ . Precisamente porque este acontecimiento ha sido siempre conocido sólo como ‘compromiso de Caspe’, debería ahora rectificarse el error y citar también por delante ‘la Concordia de Alcañiz’. Pero, claro, en casos así se esgrime un argumento irrefutable: “siempre ha sido sólo Compromiso de Caspe”. En efecto, siempre. Pero siempre mal.

Mal y de forma recortada, parece que Alcañiz tendrá hueco en los actos y congreso que se van celebrar el año 2012. En cambio, el aniversario, también número seiscientos, que ha pasado totalmente desapercibido ha sido el de la muerte del Rey Martín I el Humano de Aragón, fallecido en Barcelona el 31 de mayo de 1410, a los 54 años, cuando fue su muerte sin descendencia la que provocó el interregno de dos años que culminó con el mencionado acuerdo de Caspe entre las partes pretendientes. Ha habido en la historia monarcas bautizados de las más variadas maneras -el cruel, el noble, el breve, el fuerte, el batallador, el santo, el católico, el magnánimo, el sabio, el impotente, etcétera- pero pocos han pasado investidos con el más noble y honrado título que se puede conceder a un ser humano: el de ser reconocido como tal, precisamente por lo difícil que nos resulta comportarnos como lo que somos.

Pues ahí tienen el dato: para un rey que tenemos HUMANO, lo olvidamos. No será que lo olvidamos por eso mismo, por haber sido humano. Resultaría demasiado fuerte. El caso es que ahí tienen al pobre Martín I de Aragón, el humano pero olvidado. Claro, aquí, en Aragón, lo han tapado, seguro, porque nació en Gerona, el 19 de mayo de 1396 y falleció en Barcelona el 31 de mayo de 1410. Lo históricamente irrefutable es que fue rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega y Conde Barcelona. Nació en Gerona, corona de Aragón y murió en Barcelona, igualmente territorio de la corona aragonesa por entonces. ¿Por qué olvidamos a Martín I el Humano, rey de Aragón? ¿Porque aquí y ahora todo lo que tenga relación con Catalunya produce sarpullido? Y luego salimos a la calle a vociferar contra quienes supuestamente distorsionan la historia. Lo paradójico es que vamos a conmemorar el Compromiso de Caspe, al que se hubo de llegar como consecuencia de la muerte del Rey Martín, pero de él no se acuerda nadie. Conmemoraremos el efecto pero no la causa que hizo posible, aunque fuera por obligación, la firma del Compromiso.

Por si alguien no se ha percatado con lo que ha leído hasta ahora, conviene recordar que Martín I el Humano fue el último Rey de Aragón con todo lo más que llegó a ser nuestro país y reino. Luego llegaron las alianzas, como la de Caspe, que llevaron a Aragón a compartir su corona y su poder. Pero Rey aragonés, lo que se dice aragonés, sólo aragonés y nada más que aragonés, el último fue Martín I el Humano. Sólo, sí, Rey de Aragón porque territorios de Aragón eran en aquel tiempo Valencia, Mallorca, Cerdeña, Córcega y Catalunya. Pero como en esta tierra somos así, nos hemos olvidado de nuestro último rey.

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Una respuesta a Humano, pero olvidado

  1. esmolet dijo:

    Ho he comentat al Facebook:
    “I aquest altre [abans he compartit “lo que aporta el catalán], una mica més recent, també té molt d’interès. Sobre tot si tenim en compte que està escrit des d’una òptica netament aragonesa. I ja sabem que a l’Aragó esmorzem, dinem i sopem sempre amb algun greuge que ens han inflingit des de l’espúria Catalunya….”

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