Información de Biscarrués

Desde Biscarrués en cuya semana cultural participé el pasado mes de mayo, recibo la siguiente información que transcribo a ‘Entre Páginas’. Ramón Mur

Domingo 27 a las 19,30 h. en tv 2 el escarabajo verde

Construyendo una sociedad civil o el triunfo de la iniciativa privada. Biscarrués, historia de una lucha.

por El Escarabajo Verde el 21 Jun 2010 | URL Permanente

Lola Giménez rebusca entre las pilas de papel amontonadas en la mesa del despacho que ocupa en el pequeño edificio de ladrillo que es la sede del ayuntamiento del pequeño pueblo oscense de Biscarrués. El local es a la vez centro cívico, biblioteca e improvisado salón de juegos. En una habitación contigua las mujeres mayores del pueblo tejen bordados mientras van comentando novedades en un improvisado ambiente mezcla de clase y reunión social. No hay muchos espacios en Biscarrués para la socialización. Cuando Lola encuentra lo que quería mostrarme me tiende el folleto para volver a sumergirse en otra pila de papeles y DVDs que lucen en sus portadas sugerentes vistas del río surcado por antiguas nabatas (balsas de troncos con las que antaño se bajaba la madera por los ríos). El folleto publicita unas jornadas gastronómicas que quieren poner en valor algunos de los productos locales: aceite, vino, almendras, miel. La lista de iniciativas, a juzgar por el número de folletos, es grande.

Contextualicemos la escena. Por Biscarrués transcurre el río Gállego, un importante afluente del Ebro. Desde hace ya casi 30 años la zona está amenazada por un pantano que tenía que servir como almacén de agua para los nuevos regadíos de Monegros. La polémica tuvo su máxima intensidad durante el gobierno del PP: el polémico Plan Hidrológico Nacional reavivó el interés por este pantano dándole una dimensión al asunto más hiriente si cabe para los habitantes de esta zona pre-pirenaica. El agua seguiría su curso hasta mucho más allá de Monegros, para alcanzar las costas del Levante español.

Las políticas hidráulicas basadas en los grandes embalses se desarrollaron a espaldas de las poblaciones pirenaicas, algo que se vio favorecido por decenios de una política autoritaria que a mediados de los 80 era ya insostenible. Careciendo de cultura asociativa ni de canales cívicos para organizar una respuesta a esa política se fueron creando por pura necesidad plataformas y coordinadoras. Los problemas comunes los pusieron en contacto y hoy en día, a costa de grandes esfuerzos, la voz de la oposición a los grandes pantanos tiene un peso específico importante en la opinión pública aragonesa. La convicción, refrendada por los expertos, de que es posible una política distinta sustentada en el ahorro y la modernización de infraestructuras ha hecho el resto.

Pero… a lo que iba. Quería hablar de un curioso fenómeno, de cómo una tierra abandonada por la administración está saliendo adelante por sí sola. ¿Si van a inundar el valle, para qué invertir en él? Imaginaros los efectos de esta afirmación durante casi 30 años. La zona adolece de todo lo imaginable: sin planes de desarrollo rural, sin invertir en infraestructuras, con una agricultura de subsistencia paradójicamente de secano (no pueden utilizar el agua del Gállego)…pues bien, son las diversas coordinadoras las que están llenando precariamente el vacío dejado por la administración.

La Coordinadora de Biscarrués-Mayos de Riglos está realizando las tareas de promoción de la zona que corresponderían a una inexistente oficina de turismo. Organizan jornadas de promoción de la artesanía de la zona, dan a conocer los productos gastronómicos (de gran calidad), han recuperado tradiciones culturales (en peligro por la falta de transmisión generacional) y, por supuesto, ponen el acento en crear numerosas rutas senderistas que tienen como indiscutible protagonista el río. Han producido videos sobre la recuperación de las nabatas y sobre tradiciones populares ligadas a las celebraciones de Semana Santa.

Todo se debe al potencial humano de la zona que no han querido ver de brazos cruzados cómo se destruye su comarca. Un ejemplo de cómo crear un tejido civil a espaldas de la administración en un país como el nuestro tan acostumbrado a esperar pacientemente a que las soluciones surjan de arriba y caigan sobre todos como la tan esperada lluvia. Eso si no hay sequía. Si la hay…a cargar las cosas y emigrar a otra parte.

Eduardo Laplaza

Corporación RTVE – www.rtve.es

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