La vida perdurable del Instituto de Estudios Humanísticos de Alcañiz


Ramón Mur

El Instituto de Estudios Humanísticos de Alcañiz (IEH), a pesar de los pesares que no son pocos, tiene garantizada una vida perdurable. Es la primera conclusión que se puede extraer del último Curso Interdisciplinar de Humanidades, organizado por el IEH y desarrollado a lo largo de la semana pasada en el Palacio Ardid, sede de la Biblioteca Municipal y del propio instituto. Precisamente, a causa de mi asistencia diaria a las clases del seminario de humaniades, descuidé por unos días mi atención al blog ‘Entre páginas’.

No es fácil resumir el curso en una sola crónica. El lema de estos cursos del IEH (“Hvmani nil Alienvm-Nada de lo humano nos es ajeno”) revela con toda claridad el afán del IEH por abordar, junto a las cuestiones directamente relacionadas con el humanismo, todo tipo de asuntos que tienen mucho que ver con las inquietudes culturales actuales de los ciuadadanos.
Así se explica que en el programa de este año se incluyera una conferencia del prestigioso econimista alcañizano, José Ramón Lasuén, sobre la crisis económica. O que se conmemorara el doscientos aniversario de la Guerra de la Independencia con una alocución del catedrático de Filología Latina de la Universidad de Cádiz, José María Maestre, bajo el título “Humanismo y política en la Guerra de la Independencia: el caso de Benito Arias Montano”.

El martes se proyectó el documental “El convoy de los 927:la deportación de republicanos a Mauthausen”, proyección a la que asistió la directora del film junto a Ricard Belis, Montse Armengou. El miércoles hubo un debate en mesa redonda sobre “El presente y futuro de la lengua y literatura catalanas en Aragón” en el que participaron el Dr, Artur Quintana, la profesora María Dolores Gimeno y el maestro de Enseñanza Primaria, Pietro Cucalón. Tuve el honor de moderar este coloquio que resultó altamente clarificador incluso para la personalidades filolóficas del IEH, como los catedráticos Luis y Juan Gil Fernández, a quienes cautivaron las dotes pedagógicas y docentes de Cucalón. La profesora Gimeno hizo un excelente resumen de este coloquio en su columna de opinión en catalán, que cada sábado publica Diario de Teruel y que he incluido en mi blog ‘Entre páginas’.

La conferencia que logró abarrotar el auditorio del Palacio Ardid fue la del jueves por la tarde, pronunciuada por el hispanista irlandés Ian Gibson (en la foto, en un momento de su disertación, junto a J.Ignacio Micolau, subdirector del IEH), titulada “Antonio Machado en guerra”.

En todo caso, deseo resaltar que el IEH no ceja en su intento de hacer todo lo posible para que la enseñanza de las humanidades en España, ahora tan poco prestigiada y apoyada por las instituciones, resurja y ocupe el lugar que le corresponde. Las intervenciones de expertos como los catedráticos José María Maestre, Luis Gil, Juan Gil, José Javier Iso, Eustaquio Sánchez Salor, Ángel Urban así lo acreditan. Todos ellos, asiduos al IEH, algunos pertenecientes a su comité ejecutivo o científico, son primeras figuras de las filologías griega y latina en universidades como la Complutense de Madrid o las de Sevilla, Extremadura, Cádiz y Zaragoza.

El miércoles 11, por la mañana, hice turismo cultural a Caspe con algunos de los profesores del curso. En la ciudad del Compromiso tuvimos ocasión de contemplar la Exposición “100 años, 100 imágenes”, conmemorativa del centenario de la declaración de la Iglesia de Santa María la Mayor como Monumento Nacional. El periodista local Néstor Fontova hizo de guía por las naves góticas del templo donde se encuentra instalada la muestra de fotografías del Caspe de los últimos cien años.

En resumen, que el IEH goza de muy buena salud. Es una de las instituciones culturales con mayor solera del Bajo Aragón. Es algo que no lo pueden negar ni sus más directos oponentes en entidades locales y comarcales, tanto políticos como funcionarios con alguna graduación y responsabilidad.

Todos los centros y asociaciones de este tipo tienen su importancia. Algunos lo entendemos así y por eso podemos decir, desde luego que con el máximo orgullo, que en los dos últimos meses hemos asistido al Curso de Arte del Renacimiento organizado por la Fundación Quílez Llisterri; al primer encuentro cultural ‘Sin Muga’ y primera feria del Libro del Bajo Aragón, organizados en Valdealgorfa por la Comarca del Bajo Aragón; a la Trobada de la Associació Cultural del Matarranya, homenaje a Desideri Lombarte, en Peñarroya de Tastavins; a las tres jornadas sobre la II República española, organizadas por el Centro de Estudios Locales de Alcorisa (CELA); y al Curso Interdisciplinar de Humanidades del IEH. Todo ello sin contar las distintas presentaciones de libros que han tenido lugar a lo largo del verano y del otoño. Lo que hace falta es que la cultura no se encierre en “corralicos” locales sino que haya comunicación entre todos y que todas las personas inquietas por la cultura de esta tierra no hagan distingos de ningún tipo y acudan a todas las demostraciones por igual.

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