¿Cómo se van cargar a Rajoy?


Ramón Mur

Mariano Rajoy perdió por segunda vez consecutiva las elecciones generales en 2008. Apareció cariacontecido en el balcón de la calle Génova y se tomó unos días de reflexión. Tras un breve tiempo de meditación, salió a la calle y dijo que seguía. Convocó el congreso del PP que se reunió en Valencia y lo ganó con una amplia adhesión, superior al 80%, si no me equivoco. Ya entonces quedó la sensación de que su victoria había sido tan “valenciana” como frágil.

Pero nadie, ningún periodista entendido en la cosa política y dedicado a ella, nos contó qué había pasado en realidad. Ni muchos menos nos contaron después qué pasaba en el PP tras el Congreso. Si acaso nos enteramos de algunas cenas, todavía en la mismísima “popular” Valencia, servidas para Aznar, Mayor Oreja y otros dinosaurios contrarios a la continuidad de Rajoy. El Mundo de PedroJ bramaba contra el reelegido presidente del PP, nada más bajarse el telón del congreso. Y sigue bramando. Pero seguimos sin que nadie se anticipe a contarnos lo que va a pasar. Porque va a pasar que el caso Gürtel se va a llevar por delante a Rajoy. La cuestión es saber cómo va a ser. Pero es ya de ilusos pensar que Mariano Rajoy volverá a ser el candidato del PP a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones.

El Mundo de PedroJ seguro que sabe cómo van a destronar a Rajoy. Pero El Mundo de PedroJ no lo va a contar porque más que informador periodístico es uno de los principales destronadores y no va a desvelar los planes antes de que puedan ser desbaratados.

Este es el periodismo político que hoy nos sirven las empresas de comunicación. Los desmonta-gobiernos se callan porque el silencio medido es parte de su estrategia y los medios de comunicación híbridos tampoco investigan nada ni nos anticipan nada por eso mismo: porque son híbridos como las mulas. Cuando se haga público el descabezamiento de Rajoy, entonces hablarán todos del mismo asunto hasta el aburramiento, tanto los partidarios del derrocamiento como los contrarios a él. El mal de nuestros días es la uniformidad informativa en que vivimos, aunque parezca que no hay tal por la diversidad de opiniones. Unos piensan a favor y otros en contra de una misma cuestión. Pero todos callan hasta que llega el momento oportuno hablar. Unos opinan esto y otros esto otro, bien distinto. Pero todos opinan a la vez, en el mismo momento.

En resumen, que ya nadie duda de que van a echar a Rajoy aunque nadie se atreve a apuntar siquiera cómo puede suceder. ¿Se verá forzado a convocar un Congreso extraordinario del PP, como alguien ha sugerido con timidez? Vaya usted a saber. Yo, en su lugar, no me volvería a subir a un helicóptero ni aunque fuera acompañado de Esperanza Aguirre.

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