Conocer el pasado para mejorar

Reflexiones tras la apertura del AÑO DE JOSÉ PARDO SASTRÓN
(Escrito para la revista de Valdealgorfa) Foto Paco Climent
Ramón Mur

Santiago Vidiella y Jasá (Calaceite, 1860-1929) escribió en el prólogo de su obra “Recitaciones de la Historia Política y Eclesiástica de Calaceite” (1896) que “el conocimiento del pasado se convierte en impulso de mejora”. Ahondar en el conocimiento de nuestra historia local, como acicate para prosperar en el desarrollo integral de nuestros pueblos, es precisamente lo que se pretende hacer en el AÑO DE JOSÉ PARDO SASTRÓN.

El jueves 29 de enero, a los cien años de su muerte, tuvo lugar en Valdealgorfa la apertura oficial del centenario, en el salón de plenos del Ayuntamiento, el mismo escenario que en 1909 hizo de capilla ardiente para los restos mortales del científico bajoaragonés. El acto estuvo presidido por el presidente de la Diputación Provincial de Teruel, Antonio Arrufat a quien acompañaron los alcaldes de Torrecilla de Alcañiz, Joaquín Lorenzo, y de Valdealgorfa, Orencio Pueyo, además de otras autoridades provinciales, comarcales y locales.

El centenario de la muerte de José Pardo Sastrón (Torrecilla de Alcañiz, 1822 – Valdealgorfa, 1909) servirá, estoy convencido, para conocer mejor una parcela importante de nuestro pasado reciente, para ahondar y avanzar en el conocimiento de un científico cuyos trabajos de investigación tuvieron una resonancia internacional que todavía hoy se mantiene.

De mis frecuentes conversaciones con un gran experto en José Pardo Sastrón como es Vicente Martínez Tejero, he podido extraer la conclusión de que este centenario de 2009 va a aportar numerosas novedades en el conocimiento de la figura y de la obra del botánico bajoaragonés, boticario de Valdealgorfa, Torrecilla, La Codoñera y Castellote, en distintas etapas de su vida.

En Pardo hay que destacar, ante todo, su privilegiada inteligencia. Todos sus biógrafos lo consideran un superdotado, de un nivel intelectual por encima de la media. Es importante tener en cuenta este dato a la hora de analizar a José Pardo Sastrón en cualquiera de sus múltiples facetas. Por ejemplo, ha llegado hasta nosotros su fama de “sabio santo”, hombre de profundas convicciones religiosas. Pero no se puede incluir al farmacéutico bajoaragonés, licenciado en el Colegio de San Victoriano de Barcelona, en el estereotipo general del hombre creyente y católico practicante de su época.

José Pardo Sastrón fue testigo directo de los principales acontecimientos sociales y políticos de la España del siglo XIX. De sus diarios, escritos entre 1848 y 1909, así como de ciertos testimonios de algunos de sus biógrafos, cabe deducir su posicionamiento político abiertamente contrario al carlismo, un movimiento tradicionalista y de claro apoyo al catolicismo más populista y conservador. Pardo, por el contrario, fue un católico cultivado y culto. Estudió Filosofía en Zaragoza, antes de cursar la carrera de Farmacia en Barcelona. La formación filosófica que recibió tuvo que ser necesariamente la escolástica que consideraba a la Filosofía como “la esclava de la Teología”. Por lo tanto, de su formación aristotélico-tomista pudo extraer José Pardo Sastrón el sedimento de sus profundas convicciones religiosas, perfectamente compatibles para él, con su formación científica.

Un año crucial en la vida de José Pardo Sastrón fue el de 1868. Ese año perdió a su esposa Bruna Foz Senli, comenzó en España el sexenio democrático y se produjo la ruptura de su colaboración científica con Francisco Loscos Beltrán (Samper de Calanda, 1823-Castelserás, 1886). A partir de este momento, el trabajo científico de José Pardo Sastrón fue más farmacéutico que botánico. Todas sus investigaciones estuvieron orientadas a conseguir medicamentos del cultivo, por ejemplo, de las plantas adormideras para la producción del opio. José Pardo Sastrón insistió, hasta la extenuación y no con demasiado éxito, en la necesidad de producir opio propio, de gran calidad, en lugar de importarlo a alto precio.

Estas y otras novedades van a ser expuestas a lo largo de este año 2009, con motivo del centenario de la muerte de José Pardón Sastrón. Un año en el que se profundizará en el conocimiento de su vida y de su obra. Y en el que, como decía Santiago Vidiella, el conocimiento del pasado se convertirá en “impulso de mejora” ante el futuro.

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