Flores ESPONTÁNEAS sobre la tumba de José Pardo Sastrón

Ramón Mur

Amaneció nebuloso, pero se fue haciendo soleado, el jueves 29 de enero de 2009. Ese día se cumplieron los cien años de la muerte en Valdealgorfa del botánico José Pardo Sastrón (Torrecilla de Alcañiz, 1822 – Valdealgorfa, 1909). A las siete en punto de la tarde, en el salón de plenos del Ayuntamiento, el mismo escenarrio que cien años antes hizo de capilla ardiente para el cuerpo ya sin vida del primer presidente de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, tuvo lugar el acto de apertura del AÑO DE JOSÉ PARDO SASTRÓN, presidido por el presidente de la Diputación Provincial de Teruel, Antonio Arrufat, a quien acompañaron el alcalde de Torrecilla, Joaquín Lorenzo, el de Valdealgorfa, Orencio Pueyo, y otras autoridades provinciales, comarcales y locales.

Unas dos horas antes, al comienzo de una de esas tardes soleadas tan típicas de los inviernos del Bajo Aragón, José Guarc salió a herborizar por los campos de su pueblo, Valdealgorfa, en silencio, con discreción, sin que nadie se lo pidiera ni lo supiera. Guarc, hijo y hermano de panaderos, amasó con sus manos un ramo de flores y plantas de las que nacen “espontáneas” por los campos y cabezos de Valdealgorfa y las depositó sobre la tumba de José Pardo Sastrón, autor en 1895 del libro “Catálogo o enumeración de las plantas de Torrecilla de Alcañiz, así ESPONTÁNEAS como cultivadas” al que en la edición de 1899 añadió un apéndice con “Datos que podrán servir para escribir el Catálogo de las plantas de Valdealgorfa”.

José Guarc, cura postconciliar, jubilado de fontanero y electricista, sacerdote de los que ya no hay en esta Iglesia retornada a la era preconciliar del Vaticano II, fue el único, al menos por lo que yo sé, que se acordó de hacer una visita a la tumba de José Pardo Sastrón, en el Cementerio de Valdealgorfa. Y le llevó flores y plantas de la flora autóctona, de la tierra, herborizadas con sus propias manos, como siempre hizo en vida el herbolario don José, 18 años boticario de Valdealgorfa y 37 de Torrecilla, con dos estancias menores en La Codoñera y Castellote.

Guarc es todavía párroco en activo de Pinsoro (Zaragoza) porque la jubilación eclesiástica de presbítero llega más tarde que la civil de currante fontanero. José Guarc ha colaborado en la publicación del libro del Centenario de Pardo con un trabajo titulado “La naturaleza como transparencia de Dios” en el que analiza el sentimiento religioso del botánico bajoaragonés y que es el prólogo escrito de la conferencia que pronunciará en un día del AÑO DE PARDO, todavía no señalado por la organización. El cura Guarc es, además, director de la revista ‘Mundo Rural’ del Movimiento Rural Cristiano. A él se debe que en el camposanto de su pueblo, Valdealgorfa, haya un ramillete de flores y plantas espontáneas sobre la tierra que cubre los restos mortales de José Pardo Sastrón. La iniciativa personal de Guarc, en el día del centenario de la muerte del científico aragonés, fue del más puro sabor pardosiano.

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