La lengua catalana en el Bajo Aragón

(Conferencia pronunciada por Artur Quintana el miércoles 5 de noviembre en el Curso de Humanidades de Alcañiz)

Cuando en el siglo XII los cristianos llegados del norte, quizás mayoritariamente de los Pirineos, Pallars, Ribagorza, -Pallarés es un apellido recurrente en el Bajo Aragón- ocuparon el Bajo Aragón, trajeron consigo la lengua catalana que acabó por sustituir a la árabe que aquí se hablaba anteriormente. En la actualidad se habla catalán en el Bajo Aragón al este de una línea que va desde Faió y pasa por Nonasp, Favara, Maella, Massalió, la Vall del Tormo, Valljunquera, la Codonyera, la Torre de Vilella y la Ginebrosa hasta Aiguaviva –incluyendo todas esas localidades. No se sabe si ésta es o no la frontera antigua, producto de la conquista. El historiador calaceitano, Joaquim Montclús, sugiere que la frontera del catalán llegaba hasta el río Martín y mosén Valimaña afirmaba en el siglo XIX que en Caspe se hablaba catalán en el pasado. Ciertamente hay topónimos catalanes entre la frontera lingüística actual y el Martín: Castelserás, Castelnou, Puigmoreno, Puipinos/Puigpinós, la Balsa Nova en Valdealgorfa, .., y también documentación antigua en catalán, y además se registran muchos catalanismos en el castellano hablado en esta zona, que no siempre resulta fácil de deslindar de los aragonesismos. Pero el tema ha sido muy poco estudiado, y no parece que los tiempos estén maduros para hacerlo. Sea como sea, es fácil imaginar que a consecuencia de las migraciones de población al Bajo Aragón, cuando la conquista cristiana, se produjese un trasiego de lenguas en un primer momento. Mas tarde cada lengua, aragonés o catalán, acabaría por imponerse en uno y otro territorio. Ambas lenguas convivieron con el árabe de la población sometida –ya fuese esta de credo mosaico o musulmán- y acabaron por substituirlo. En el siglo XVI los musulmanes aragoneses enviaban a sus hijos, a riesgo de la vida, a Valencia para que aprendiesen el árabe que ellos habían olvidado.

Si de la lengua hablada pasamos a la escrita se observa que cuando la catalana llegó en el siglo XIII al Bajo Aragón esta lengua apenas había iniciado el proceso que acabará llevándola a la escritura. Se suele aceptar que el catalán –o cualquier otra lengua románica- es el resultado de considerables cambios en la lengua latina hablada, de los cuales los hablantes no parecen tomar clara conciencia hasta el siglo IX, pero aún así continuarán manteniendo durante siglos el latín clásico –mejor o peor conocido- como lengua escrita, y el latín vulgar –el futuro catalán, francés, occitano, aragonés … – como lengua hablada. Este hecho, la decisión de dar entrada en la escritura al latín hablado, que ahora nos parece casi natural, pudo muy bien no haberse dado, y seguir manteniéndose indefinidamente el latín clásico, como ha ocurrido –mutatis mutandis- con el árabe clásico que continúa siendo mayoritariamente la lengua escrita, y apenas se puede hablar de lenguas neoárabes.

Hasta entrado el siglo XIV, casi doscientos años después de la conquista cristiana, se seguía escribiendo únicamente en latín en el Bajo Aragón. Ahora bien ello era únicamente válido para la población cristiana. En la época las lenguas escritas –y lengua escrita significaba entonces lengua oficial o paraoficial- en el Bajo Aragón, y para el caso en todos los territorios bajo dominio cristiano de esta península, se distribuían según la religión: latín para los cristianos, hebreo (y arameo) para los judíos, y árabe clásico para los musulmanes. Y eso continuará hasta la expulsión en el siglo XV de los bajoaragoneses de credo mosaico, y en el XVII a los de credo musulmán.

A partir del siglo XIV se encuentran los primeros documentos en catalán en el Bajo Aragón. Un equipo del departamento de catalán de la Universidad de Zaragoza dirigido por la profesora Maria Rosa Fort trabaja desde hace algunos años en la edición de toda la documentación catalana de Aragón desde los orígenes hasta finales del XVII; el más antiguo documento que tienen registrado en el Bajo Aragón es de 1321 procedente de la Freixneda. Esta documentación es en su mayor parte de carácter notarial, contratos de compraventa y testamentos, que irán en aumento a medida que avance el siglo.

Del siglo XIV es también el primer autor bajoaragonés en catalán de nombre conocido, Guillem Nicolau, rector de Maella, traductor del Chronicon Siculum del latín al catalán y la llamada Crónica de San Juan de la Peña del catalán al latín. Nicolau glosó y tradujo al catalán para la reina Violante, esposa de Juan I, las Heroídas de Ovidio. Desde 1984 la DGA otorga anualmente un premio bajo el nombre de Guillem Nicolau a una obra escrita en catalán.

Con la instauración de los Trastámaras a partir del compromiso de Caspe (1412) se inicia un proceso de castellanización de Aragón, y en consecuencia de substitución del aragonés y del catalán, que continúa en este momento. La lengua catalana compite ahora no solamente con el latín, que nunca había dejado ni dejará de usarse en el escrito, sino además con el castellano. Y a partir de la segunda mitad del XVI el uso de la lengua catalana en el escrito empieza a ir en disminución. De este siglo es conocido Llorenç Vilella, notario de la Codonyera, que en 1588 escribió allí una violenta sátira recientemente publicada, Per dir la verdat se perd l’amistat, en buena lengua y malos versos, contra el vicario de la Codonyera Tomàs Cosme Alós, lo que le valió una considerable multa y el alejamiento por bastante tiempo de la Codonyera. De estos años son también los primeros testimonios conocidos de actitudes contrarias a la lengua catalana en general y concretamente a la hablada en el Bajo Aragón. El humanista alcañizano Bernardino Gómez Miedes compuso en latín, y tradujo después al castellano en 1584, La historia del muy alto e invencible don Jaime el Conquistador, donde indica que este rey nos dejo escrita su vida, el Libre dels feits, ‘aunque en su lengua [el catalán] corta y peregrin’ – corta y peregrina, un tópico que se repetirá por plumas cstellanas y portuguesas especialmente durante todo el renacimiento-, por ello, por ser el catalán lengua corta y peregrina, Gomez Miedes, según declara, me atreví a ponerla en gesto y escribirla en las dos más generales y más extendidas lenguas que hoy se hallan en el universo, latina y española. Más adelante al tratar de los Fueros Valencianos indica que Jaime I quiso que se escribiesen en su propia lengua materna, que fue la limosina como se hablaba en Cataluña […] como entendiesen esto los aragoneses […] se tuvieron por muy agraviados de que los fueros de Valencia se escribiesen en lengua catalana, o limosina, tan oscura y grosera, y que fuera harto mejor en la latina, o al menos aragonesa y añade también eran del mesmo parecer y conformaban en su pretensión por la propia lengua los castellanos y los demás mercaderes españoles que alli [en Valencia] se hallaban, que hablaban casi la mesma lengua de los aragoneses, aborreciendo en gran manera la catalana, o lemosina, porque no se podían hacer a ella ni hablarla más que la caldea. Pocos años después, en 1612, en el Svmario del proceso de propiedad ivratorvm de Peñarroya et Fornoles se indica que Peñarroya confrenta con los reynos de Cataluña y Valencia y al tiempo de la vnión [de Fórnols com Pena-roja] se hablaba en lengua Catalana cerrada. Deposan los testigos 1.3.5. los quales dicen que Peñarroya esta a la frontera de Cataluña y Valencia, y se habla algunas palabras Catalanas, y otras Valencianas, con hecho antiguo. Que Ferrando Martínez de Pisón era vecino de Alcañizs, en donde se [ha] acostumbrado y se acostumbra hablar mejor que en Peñarroya. Se encuentra aquí en ciernes lo que doscientos años más tarde llevará a la aparición de los términos infamantes chapurriau y polaco, y más recientemente a la ideología anticatalana de FACAO y la plataforma No hablamos catalán, por citar algunos ejemplos. Pese a actitudes como las que acabo de exponer, la lengua catalana se mantuvo de iure como lengua oficial en Aragón hasta la abolición de los Fueros a principios del siglo XVIII, en 1707, pero su uso decayó considerablemente ya en el siglo XVII: el documento oficial más moderno en catalán que tiene registrado el citado equipo de la Universidad de Zaragoza es de 1655, se trata de un protocolo notarial procedente de Fondespatla. El único texto literario que conozco del siglo XVII en catalán en el Bajo Aragón es un dance bilingüe castellano/catalán con versos de tonos a la vez solemnes y jocosos, donde sintomáticamente, el catalán se usa únicamente para estos últimos, representado en Calaceit en 1697. Se trata de un procesos de baturrización del catalán, que, sin embargo, no tendría continuidad. Del siglo XVIII tan sólo he sabido encontrar un breve texto, una canción de cuna inserta en un dance representado a Pena-roja en 1771. Los archivos pueden reservarnos todavía sorpresas, como la reciente de la citada sátira de Llorenç Velilla. En estos siglos el nombre de la lengua, aun cuando decaiga su uso escrito, se seguía manteniendo, ya sea llamándola por su nombre, catalana, o por el de valenciana o lemosina. El calificativo de chapurriau, bastante usual en la actualidad, estaba en el aire, pero todavía no parece haberse ya materializado. El padre Faci en su obra Aragón, Reyno de Christo y dote de Maria Santísima, escrito de 1739 a 1750 habla de dos religiosos, uno de Valencia y el otro de la Ginebrosa, que se encuentran en Roma, Y assí por la vecindad de su patria Ginebrosa, como por la Lengua Valenciana que se usa en esta villa, se hermanaron tanto (como es natural en los de un mismo idioma en Tierras distantes de la Patria) que el religioso llevó a su posada al ermitaño. Unos años mas tarde, en 1764 el erudito Agustín Sales escribe lo que hay que considerar como la primera apología de la lengua catalana en Aragón: En una palabra, esta lengua Lemosina, era la Cortesana, en que en Aragón, Valencia i Cataluña hablavan los Reyes [y que en] la hermosa i fértil Población de Valjunquera, en la que yo nací […] he observado que en los confines de los tres Dominios, de Aragón, Valencia i Cataluña, se habla con más pureza el Lemosín que en lo interior de ellos, i ojalá que en la misma Valencia se mantuviera tan puro como piden su dignidad y esplendor antiguos. Al cerrar el siglo en 1798 un escribano de Mont-roig después de haber transliterado un documento medieval en catalán escribe Advertencia: si Torredearcas ô el Sr. Juez de Comisión necesitan traducido al castellano, el Idioma Catalán, se hará, previniendo que por no ser latino, no puedo ofrecerme en lo demás. Esta fecha podría considerarse un término post quem en relación con la aparición del calificativo infamante de chapurriau para gran parte del catalán hablado de Aragón y que se sigue usando, como ya he indicado, en el momento actual. Otro término infamante que se aplica al catalán no sólo en Aragón, sino en general en España, es el de polaco, que imagino debió generalizarse a partir del exilio al final de las guerras napoleónicas de los polacos de Austria, Prusia y Rusia por su ideología independentista. Sin embargo en 1862, bien introducido ya el calificativo infamante de chapurriau para el catalán hablado en Aragón, según nos lo confirma Borao de anable manera: Codoñera […] habla […] cierta mezcla de modismos aragoneses, catalanes y valencianos, vemos como el conocido novelista bajoaragonés Braulio Foz sigue llamando catalán a su lengua materna -Foz había nacido en Fórnols- : entre los dialectos catalanes he nombrado el literano […] que se habla en algunos pueblos entre el Cinca y el Segre, especialmente en Tamarite. Y también es muy parecido y casi el mismo el que se habla en varios pueblos de nuestra Tierra Baja entre Cataluña y Valencia, habiendo sido sus pobladores después de la reconquista aragoneses de los llanos y de las montañas, catalanes de la Ribera del Segre y aún del centro de Cataluña y algunos antiguos pobladores. Foz presidió los Juegos Florales de Barcelona de 1863 para los cuales redactó un apasionado discurso en catalán defendiendo el hermanamiento de catalanes y aragoneses, al mismo tiempo que recordaba su glorioso pasado compartido. Bajo otras circunstancias Foz podría convertirse en la figura emblemática de un Aragón trilingüe, ya que fue posiblemente el primero que escribió tanto en aragonés, como en castellano y en catalán. Algo se intentó en ese sentido con la creación, efímera, hace pocos años del premio Pedro Saputo. Únicamente la Iglesia Católica mantuvo un cierto uso del catalán como lengua escrita paraoficial en el arciprestazgo de Calaceit, que hasta la segunda mitad del pasdo siglo pertenecía la diócesis de Tortosa. Este uso del catalán desapareció al pasar en 1952 este arciprestazgo a la diócesis de Zaragoza.

Los primeros estudios del catalán hablado en el Bajo Aragón son los del fiolólogo mallorquín mosén Antoni Maria Alcover, autor del Diccionari català-valencià-balear, obra de capital importancia para esta lengua, y para cuya redacción Alcover hizo encuestas en dos ocasiones en Calaceit, la primera en 1901, la segunda veinte años después, en octubre de 1921. Alcover consiguió que el historiador calaceitano, Santiago Vidiella, se interesara por la lengua catalana y le aportara información de Calaceit que incluyo en el Diccionari. Seguramente el contacto de Vidiella con mosèn Alcover debió ser decisivo para que aquél se decidiera a pronunciar en catalán unas conferencias sobre historia y tradiciones calaceitanas que en 1916 le habían pedido desde la Junta del Orfeón de Calaceit. Una parte de esas conferencias, que en vida de Vidiella permanecieron manuscritas, se ha conservado y se publicaron en 1984. Vidiella se sintió obligado a justificar ante su público el hecho de pronunciarlas en catalán, y así dice –traduzco: Conozco que os sorprenderá esta manera de hablar. Pero decidme: si se trata de un convite amoroso de pan de casa, conviene que todo sea de casa, y no lo parecería totalmente si desgranásemos la conversación en castellano. […] no, no, Tenemos que hablar en el lenguaje que ha hecho su nido entre el Algars y el Matarranya, entre Los Germanells de Maella i la Vall Rovira; tenemos que probar, siquiera por una vez, si tiene savia, si tiene nervio, si es quien para expresar en términos decentes toda la vida local, desde las cosas más sencillas a las más altas […]. En el manuscrito de Vidiella, en una nota al margen, escribe éste: Con gran sorpresa mía ocurrió que la primera lección de mis parlas caseras, no obtuvo sino una atención tibia de [los] oyentes, y precisamente por la novedad de venir puesta en su lenguaje de cada día, y de cada casa, hecho que me explico ni trato de aquilatar, aunque me agrada si es que significa una tendencia y un voto a la permanencia e imperio del castellano en estas cosas serias, nota marginal que casi setenta años más tarde comentará José Ignacio Micolau –traduzco- Creo que todo lo que acabamos de ver, nos habla de una realidad de ayer y de hoy: la de una consciencia lingüísticas escindida, muy común a los catalanohablantes del Bajo Aragón. […] Todo eso nos puede hacer reflexionar para avanzar en la comprensión de un problema que es más que un problema lingüístico. Y añade No conviene olvidar que los comienzos de siglo fueron una época, entre las muchas, de fuerte anticatalanismo en Aragón. Qué lejos de aquella Edad Media, en nuestro territorio, cuando la diferencia lingüística nunca fue un problema! – palabras que ahora, más de veinte años después, no ha perdido ni un ápice de actualidad. En esos primeros años del siglo Antoni Añón de Tortosa y mosén Alcover estudiaron también el trazado de la frontera lingüística entre el castellano y el catalán en el Bajo Aragón, el cual, curiosamente, no se establecerá con absoluta precisión hasta ya entrada la segunda mitad del siglo XX –en algunos mapas aparece una sorprendente península lingüística catalana que incluye la Cañada de Benatanduz por confundirla con la de Beric. De 1915 a 1923 el Archivo de Filología Aragonesa, que dirigia Juan Moneva, recogió materiales lingüísticos en casi todas las localidades del Bajo Aragón, los cuales se han perdido por los edificios universitarios zaragozanos y quizás se recuperarán algún dia. Una parte de esos materiales redactada por Juan Moneva con el título de Vocabulario de Aragón se ha encontrado en la Academia de la Lengua y recientemente se ha publicado (2004). Juan Moneva es otra de las grandes figuras, junto con Braulio Foz, anteriormente citado, a recuperar como representantes del Aragón trilingüe –Moneva escribió bastante en catalán y en esa lengua se carteaba con el regeneracionista de Bellmunt Juan Pío Membrado. El primer autor bajoaragonés que investigó sobre el catalán aquí hablado fue Maties Pallarés, de Pena-roja, con su Vocabulari de Pena-roja de 1921, autor además de algunos trabajos de etnografía del Alto Matarranya. En el campo legislativo se sabe que el aragonesista Gaspar Torrente, que conocía bien la realidad lingüística de este país, tuvo considerable influencia en la redacción del anteproyecto de estatuto de autonomía de Aragón, conocido por el nombre de Estatuto de Caspe, si bien la única referencia a cuestiones lingüísticas en dicho estatuto es la siguiente: El castellano es lengua oficial de Aragón.

Poco antes de la guerra civil se iniciaron las encuestas por parte de Manuel Sanchis Guarner para el Atlas Lingüístico de la Peninsula Ibérica y desde entonces los trabajos sobre la lengua catalana en el Bajo Aragón han ido en aumento: aquí vino Francesc de Borja Moll, que ya había estado en Calaceit con mosén Alcover en 1921, Joan Coromines recogió múltiples materiales para sus dos diccionarios, bastantes localidades han sido incluidas en el Atlas lingüístico y etnográfico de Aragón, Navarra y Rioja y el Nou Atles Lingüístic del Domini Català, dirigidos respectivamente por Manuel Alvar y Joan Veny, y son muchos los trabajos monográficos o más generales sobre el tema que han surgido hasta el momento actual (Quintana, Rafel, Ariño, Sancho Meix, Gimeno Betí, Pere Navarro, María Rosa Fort, María Antonia Martín, Javier Giralt, Artur Qintana…). Esta actividad casi frenética en estudiar la lengua hablada se acompaña a partir de finales de la década de los sesenta del siglo pasado con la aparición de un número creciente de autores bajoaragoneses que escriben en catalán. En 1968 surgen los primeros en romper un silencio casi secular: se trata de los cantautores Tomàs Bosque de la Codonyera i Àngel Villalba de Favara, a los que en la década de los ochenta del pasado siglo se les unen los escritores Desideri Lombarte de Pena-roja y Lluís Rajadell de Vall-de-roures, y más adelante, en parte ya en el presente siglo, aparecen unos veinte nuevos escritores Teresa Jassà, Juli Micolau, José Miguel Gràcia, Susanna Antolí, Miquel Blanc, Carme Alcover, Aurèlia Lombarte, Josep Anton Carrégalo, Carmeta Pallarés de la Ginebrosa, Laura Satué de Nonasp, Carles Sancho, Mercè Gimeno de Calaceit, Margarita Celma de Vall-de-roures, Pasqual Vidal de Massalió, Joaquim Montclús de Calaceit, … . Se han publicado diversas antologías de la literatura aragonesa en catalán y en ellas se encuentra bien representada la que se produce en el Bajo Aragón. En 1986 se funda la primera revista en catalán en el Bajo Aragón, Sorolla’t, a la que en el año 2000 sucede la revista Temps de Franja, de ámbito supracomarcal. Los articulistas en catalán del Bajoaragón publican también en otras revista y periódicos de Aragón –Andalán, Rolde de estudios aragoneses, Boletín del CESBA, Gaceta del Matarraña, La Comarca, Diario de Teruel, … y en los programas de fiestas de los distintos ayuntamientos, en estos últimos siempre a riesgo de ver vetada la publicación por venir puesta en catalán-, y de Cataluña y Valencia. La presencia del catalán en la radio y televisión aragonesas no llega ni a simbólica. Esta falta se palia con la recepción de radios y televisiones catalanas y valencianas, sin que su inmediato futuro esté garantizado.

En cuanto a la literatura popular en catalán en el Bajo Aragón se conocía hasta estos años ochenta, muy poca cosa –las escasas canciones recogidas por Cels Gomis a finales del siglo XIX, y las otras pocas recogidas, en chapurrriau según indica, por mosén Miguel Arnaudas en 1927 en su Colección de cantos populares de la provincia de Teruel- hasta que en abril de 1984 José Ramón Bada, que de ello era consciente, convocó en Fraga como consejero de Cultura y Educación del Gobierno a un seminario para fomentar la recogida y edición de la literatura popular aragonesa en aragonés y en catalán. De ahí surgieron diversos proyectos que se ocupan en parte o mayoritariamente del Bajo Aragón. De entre ellos destaca especialmente la obra Lo Molinar, publicada en 1995-1996, que recoge unos siete mil textos de literatura popular de prácticamente todos los géneros de todos los municipios del Bajo Aragón de lengua catalana, y de Mequinensa. Toda esa literatura se publica en su mayor parte por la DGA y la Associació Cultural del Matarranya, fundada en 1989, con la frecuente participación del Instituto de Estudios Turolenses y ocasionalmente otras instituciones. Hasta el momento se han publicado unos 50 títulos. El Instituto de Estudios Turolenses anuncia para 2009 la edición de una colección dedicada a obras en catalán de autores turolenses o a temática relacionada con nuestra provincia y en especial el Bajo Aragón, colección para la que se prevé unos dos títulos anuales. A esta eclosión de la escritura en catalán en Aragón contribuyeron decididamente los cambios políticos del tardofranquismo y de la transición democrática con actitudes relativamente favorables hacia las lenguas españolas minorizadas. De la colaboración de la Consejería de Cultura y Educación al Segundo Congreso Internacional de la Lengua Catalana, celebrado en 1985 y 1986, congreso que actuó como catalizador de muchos proyectos en relación con la lengua y la literatura catalanas en Aragón, de esa colaboración, digo, surgió la creación en 1986 de un premio anual para obras de autores aragoneses en catalán, al que se le dio el nombre de Guillem Nicolau, el ya citado rector de Maella y traductor de las Heroídas de Ovidio, premio que con algunas intermitencias se sigue convocando -y ha sido otorgado hasta ahora a cuatro obras de autor bajoaragonés. Más recientemente el Ayuntamiento de Zaragoza convoca cada año un premio para jotas en lengua catalana, otorgado con frecuencia a autores bajoaragoneses.

Si de la literatura pasamos al campo legislativo se observa que la actual constitución española declara en el artículo §3,2. “Las demás [demás en relación con la castellana] lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus estatutos”. El texto constitucional consagra (ordena) la oficialidad de las lenguas españolas diferentes de la castellana, y los estatutos de autonomía tendrán la misión de actualizar su efectividad. El término ‘serán’ del citado artículo indica una obligación: no es una decisión facultativa, sino un mandato preceptivo. La oficialidad de las lenguas españolas no castellanas dimana de la constitución, no de los estatutos, que no pueden legislar sino su aplicación –si el texto constitucional usa el futuro –‘serán’- es porque en el momento de redactarlo las lenguas españolas no castellanas no eran oficiales. Pese a ello el estatuto de Aragón ignora el imperativo constitucional en relación con la oficialidad de las lenguas no castellanas de Aragón, entre las cuales está la catalana hablada en el Bajo Aragón, y de ahí que nuestro estatuto resulte de constitucionalidad dudosa, como varias veces se ha dicho. Existe aquí un vacío legal no precisamente favorable a la normalización del catalán en este país. En relación con el catalán se ha dado un cierto impulso a la enseñanza y poca cosa más, y si se ha logrado por lo menos la enseñanza optativa de una a tres horas por semana de la lengua catalana en Aragón, ha sido debido en gran parte a la iniciativa en este sentido en 1984 del que fue consejero de Cultura y Educación del primer gobierno democrático aragonés, el ya citado José Bada. En el Bajo Aragón esta enseñanza se inició en Calaceit y actualmente se imparte en todas las escuelas a excepción de las de la Codonyera y la Torre de Vilella. En Vall-de-roures no se dan clases de catalán en este curso por cuestiones organizativas –prueba ello de la fragilidad de estas clases. Para estas clases de catalán José Bada encargó a través de su departamento la redacción de una gramática catalana que tuviese especialmente en cuenta el catalán hablado en Aragón, ilustrada con textos de autores aragoneses en catalán, que se publicó justo al inicio de la clases optativas de catalán en el curso 1984-1985. Cuando en 1987 un gobierno de coalición PAR / Alianza Nacional sucedió al anterior gobierno del PSOE, su presidente Hipólito Gómez de las Roces, se apresuró a declarar non grata la citada gramática bajo el eslogan de No importaremos gramáticas, y cuenta la leyenda, que si non è vera, è ben trobata, que el presidente ordenó que los ejemplares que quedaban fuesen convertidos en pasta de papel. Sin embargo Gomez de las Roces mantuvo la enseñanza optativa de catalán, que por otra parte financiaba entonces el Ministerio de Educación.

En la actualidad en algunas escuelas de Aragón se imparte también, con buenos resultados, no solamente la enseñanza optativa de la lengua catalana, sino además determinadas asignaturas en esta lengua, pero no así en el Bajo Aragón, y ello a pesar de que la administración insiste en las grandes ventajas que supone para los alumnos la enseñanza bilingüe, ventajas no solamente prácticas -el dominio de más de una lengua facilita en gran manera el aprendizaje de otras, favorece una mayor flexibilidad mental y, aumenta la capacidad intelectual-, sino también ventajas democráticas –tolerancia de la diversidad, especialmente importante en las nuevas generaciones. Las clases de lengua catalana van acompañada por un programa titulado “El escritor en el aula”, dirigido por el profesor Mario Sasot, y que ha supuesto la presencia en las escuelas del Bajo Aragón de diversos escritores aragoneses de lengua catalana. La enseñanza del catalán en las escuelas era legalmente posible ya en los últimos años del franquismo, pero apenas tuvo incidencia en el Bajo Aragón. Unicame nte Joan Royo Gil impartió catalán por propia iniciativa en las escuelas de Aiguaviva, la Ginebrosa y La Canyada de Beric en los cursos 1975 a 1977.

Dada la escasa actividad de las administraciones en la normalización de la lengua catalana en el Bajo Aragón, normalización siempre sujeta, a causa del vacío legal ya citado, a los vaivenes de la política, es la ejercida por el movimiento asociativo y en especial por la Associació Cultural del Matarranya, fundada en 1989 y que tiene como radio de acción de sus actividades el territorio bajoaragonés de lengua catalana. La Associació Cultural del Matarranya en los casi veinte años que lleva en activo viene desarrollando una fuerte actividad editora, como ya he indicado, organiza cursos de catalán para adultos –entre ellos aquí en Alcañiz-, promueve frecuentes actos de difusión y fomento de la lengua y la cultura en catalán del territorio, asesora en cuestiones lingüísticas y legales relacionadas con dicha lengua, colabora con frecuencia con las distintas administraciones, etc.

En la reciente creación de las comarcas no se ha tenido apenas en cuenta el factor lingüístico, y así se ha distribuido el territorio de lengua catalana del Bajo Aragón en tres comarcas: Bajo Aragón, Bajo Aragón Caspe/Baix Aragó Casp y Matarraña/Matarranya, lo cual no facilita la labor de normalizacion de la lengua catalana que en ellas se habla. Solamente dos comarcas han oficializado en catalán su nombre, así como algunos municipios lo han hecho con su nombre en los carteles de entrada. En el caso de la comarca del Bajo Aragón ello ha sido así únicamente en La Cerollera/ La Sorollera. El mayor o menor uso de la lengua catalana en los actos oficiales de las comarcas o ayuntamientos suele ser escaso, o inexistente.

En estos últimos tiempos ha aparecido una asociación, la Federación de Asociaciones del Aragón Oriental, que declara que en Aragón solamente se habla aragonés y castellano y califica de aragonés oriental la lengua catalana hablada en este país. Muy recientemente se ha formado una plataforma No hablamos catalán! que incide en idéntica actitud. Ambas entidades, que ponen en entredicho toda la labor de fomento, estudio y protección de la lengua catalana en Aragón realizada hasta ahora gozan de amplio apoyo por parte de determinados partidos políticos y sus declaraciones de lingüística-ficción vienen difundidas por muchos medios de comunicación aragoneses y españoles en general, sin que apenas nadie se escandalice por ello.

La salvaguarda de este patrimonio aragonés que es la lengua catalana difícilmente podrá llevarse a cabo si las distintas administraciones y gran parte de la sociedad aragonesa, y española en general, persisten en las actuales actitudes extremadamente tibias en relación con cualquier medida de normalización de la lengua catalana en el mejor de los casos, o se muestran francamente hostiles a dichas medidas. Hay aquí una intensa labor de autocrítica por hacer. Dejar esta salvaguarda en un grupo de activistas es simplemente, o intencionadamente, suicida.

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